17 de marzo de 2016 12:50

La FAO promueve los frutos de los árboles para suplir falta de nutrientes

La FAO propone aprovechar los nutrientes de los distintos frutos para evitar la malnutrición. Foto: Wikicommons.

La FAO propone aprovechar los nutrientes de los distintos frutos para evitar la malnutrición. Foto: Wikicommons.

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Agencia EFE

La falta de micronutrientes en los alimentos se puede suplir aprovechando los frutos que dan los árboles a lo largo del año, como parte de la lucha contra el "hambre oculta" o malnutrición, señaló hoy 17 de marzo de 2016 el experto de la FAO Simone Borelli.

El especialista agroforestal de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destacó en una charla que conocer los detalles de los árboles de un ecosistema resulta clave para elaborar un porfolio con el que idear una dieta suplementaria en función de la época del año y de los frutos disponibles.

Ese tipo de información ya se ha empezado a recoger en países como Malaui o Kenia con el objetivo de evitar el "hambre oculta".

Ese término hace alusión a las deficiencias de micronutrientes que afectan a unos 2 000 millones de personas en todo el mundo, concretamente cuando la calidad de los alimentos ingeridos no cumple con las necesidades nutricionales.

Borelli apuntó que casi 300 especies de árboles en África pueden contribuir a la seguridad alimentaria, entre ellas el baobab, cuya pulpa es rica en vitamina C y otros nutrientes.

"El consumo entre diez y veinte gramos de pulpa diaria equivale al 100 % de la dosis diaria de vitamina C que necesita un niño", añadió.

Igualmente, aseguró que 25 gramos de pulpa de mango contienen la vitamina A necesaria para un niño cada día, mientras que otros frutos como el de la parkia biglobosa o la grewia tenax (ambas originarias de África) son ricos en hierro y podrían compensar la falta de consumo de carne. El experto también se refirió a los posibles usos medicinales de plantas como la moringa, procedente de la India.

Conociendo los beneficios de esas especies, afirmó, se puede garantizar que los niños tengan accesos a sus frutos, incluso en los periodos de mayor inseguridad alimentaria.

Y animó a los pequeños productores a transformar esas plantas y comercializarlas en forma de productos más sofisticados para aumentar sus ingresos y desarrollar el medio rural.

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