3 de octubre de 2017 11:12

¿Qué son las ondas gravitacionales?

Reiner Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne fueron galardonados este 3 de octubre de 2017 por el descubrimiento de las ondas gravitacionales. Foto: AFP.

Reiner Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne fueron galardonados este 3 de octubre de 2017 por el descubrimiento de las ondas gravitacionales. Foto: AFP.

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Agencia DPA

Las ondas gravitacionales se producen cuando se aceleran grandes objetos como estrellas. Comprimen y estiran el espacio y son parte de las predicciones más espectaculares de la teoría general de la relatividad de Albert Einstein.

Según la teoría, todo cuerpo acelerado emite ondas gravitacionales, que son más intensas cuanta mayor masa tenga el cuerpo y más acelerado esté.

Un siglo después de la predicción de Einstein, los observatorios LIGO de Estados Unidos detectaron por primera vez las ondas gravitacionales provocadas por la fusión de dos agujeros negros situados a unos 1 300 años luz de la Tierra. La detección tuvo lugar el 14 de septiembre de 2015 pero no se anunció a la opinión pública hasta el 11 de febrero de 2016.

Los científicos estadounidenses Reiner Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne fueron galardonados hoy (3 de octubre de 2017) por sus esfuerzos para hacer posible la confirmación de su existencia.

Las ondas gravitacionales, que Albert Einstein predijo hace un siglo en su Teoría de la Relatividad General, se detectaron por primera vez de manera directa el 14 de septiembre de 2015. Foto: EFE.

Weiss, nacido en Alemania, confesó hoy que al principio no pudo creer el hallazgo. "Nos hicieron falta dos meses para estar totalmente convencidos", explicó. El descubrimiento "hará posible una nueva ciencia" y en el futuro los investigadores podrán indagar "más y más profundo en el Universo", agregó.

Las ondas gravitacionales permitirán estudiar objetos y eventos que no pueden observarse de otra forma, como las supernovas o los agujeros negros. Estos últimos son muy difíciles de ver ya que, como su propio nombre indica, son negros y no emiten luz.

Además aportarán datos sobre la naturaleza de la gravedad que no podría obtenerse de otra forma.

En 1993 ya hubo un Premio Nobel a la demostración indirecta de este fenómeno. Los astrónomos estadounidenses Joseph Taylor y Russel Hulse observaron en 1974 un pulsar binario, es decir, dos estrellas de neutrones que orbitan una en torno a la otra.

Su periodo orbital se reducía lentamente, lo que se podía explicar exactamente con la pérdida de energía a través de ondas gravitacionales.

El Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO) fue creado especialmente para intentar comprobar de forma directa la existencia de las ondas gravitacionales.

El detector consiste en dos brazos de cuatro kilómetros de largo cada uno colocados en el suelo en forma de ángulo recto. En el interior hay rayos láser con los que se miden de forma extremadamente exacta los cambios que se producen en el largo de los brazos. Si las ondas gravitacionales lo afectan, los brazos se comprimen y alargan de forma diferente en una medida ínfima, unas 10 000 veces menor que el núcleo de un átomo de hidrógeno.

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