3 de October de 2013 00:01

La etiqueta creíble ayuda al control de dolencias

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En la etiqueta se habla de calorías, grasas, colesterol, calcio, etc. En una funda de galletas se mencionan ocho nutrientes y todas las mediciones están en porcentajes.

En la parte inferior del etiquetado se aclara que "el colesterol proviene de los huevos utilizados" en el proceso. ¿Cómo ayuda esta información a personas que, por ejemplo, viven con diabetes, hipertensión o colesterol alto? ¿Su información es amigable para los usuarios? ¿Qué productos se pueden consumir sin que cause alteraciones de la enfermedad? Cuando en un envase dice: "Bajo en azúcar" quiere decir que el alimento contiene menos de 0,5 gramos de azúcar por porción indicada y que, en el caso de la diabetes, no implica riesgo para la persona que consume.

Si usted lee la frase: "Libre en azúcar", los médicos aseguran que aquello no debería usarse para etiquetar ningún tipo de alimento. "En el caso de galletas, algunas vienen justamente con esa frase, pero contienen harina, que es un carbohidrato que puede elevar la glucosa", dice Mónica Reyes, nutrióloga del Hospital Metropolitano.

En el momento de consumir, el paciente diabético también tiene que fijarse en el tipo de azúcar que contiene el alimento: fructosa, aspartame, sucralosa, dulce gota, etc. Más de 100 estudios médicos realizados en los últimos 20 años han señalado que la sucralosa es el endulzante con más bajas calorías.

Chequear cuántos gramos de carbohidratos contiene el producto también es clave, especialmente para las personas con diabetes. El consumo diario de carbohidratos está relacionado con la cantidad de insulina que debe administrarse un paciente, señala la nutricionista Nora Falconí.

Una persona con esta enfermedad puede consumir alrededor de 40g de carbohidratos al día, entre el almuerzo y la merienda. En el caso de personas con hipertensión o problemas cardíacos, los médicos señalan la importancia de que se fije en la etiqueta la cantidad de específica de sales existentes. Es fundamental ingerir aquellas comidas que en su presentación oficial indiquen: "Bajo en sodio".

Para ellos la ingesta recomendable es de 1 gramo al día. Hay productos como papas fritas, embutidos, alimentos precocidos que señalan que por cada 100 g de este alimento tienen 200 mlg de sodio. Este valor es alto y Falconí sugiere que las personas con hipertensión pongan límites en el consumo. En el caso de que la etiqueta señala que posee apenas 0,25 g de sodio, significa que es un producto bajo en este mineral.

Un estudio realizado el año pasado en la U. Autónoma de México señala que el uso de "etiquetas creíbles" permite a las empresas señalar la calidad o la presencia de determinados atributos deseables". Según esa investigación, ese tipo de etiquetas también suele promover los incentivos de mercado para el público. "Los consumidores de hoy demandan más información que nunca acerca de los atributos de sus alimentos, como la calidad, la nutrición contenida, proceso de producción, la seguridad y el origen de su producto".

Otro índice que tienen que tomar en cuenta pacientes con diabetes o hipertensión es el número de calorías que ofrece un producto. Cuando se señala que tiene 0 calorías, no significa que no las posea, sino que su valor es menor a 5 kilocalorías. La nutrióloga Reyes asegura que si el etiquetado indica que tiene 40 kilocalorías, se considera un índice bajo en el producto.

El tipo de grasa que tiene el alimento es otro punto a tomar en cuenta. Aquellos alimentos que señalen que tienen de 2% a 5% en grasa, son considerados bajos en este componente. Pero si indica más del 10% o 30% es alto. Hay tres tipos de grasas. Las saturadas reportan mayores riesgos.


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