14 de junio de 2016 00:00

Un estudio determina que las tierras tsáchilas podrían recuperarse

La estética de las tierras se caracteriza por las cabañas con paja toquilla. Fotos: Juan Carlos Pérez/PARA EL COMERCIO FOTOS:

La estética de las tierras se caracteriza por las cabañas con paja toquilla. Fotos: Juan Carlos Pérez/PARA EL COMERCIO.

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Bolívar Velasco
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

Los resultados preliminares de un estudio sobre la tenencia de la tierra en la nacionalidad Tsáchila confirman la reducción de su territorio.

El trabajo desarrollado por el Ministerio de Agricultura Acuacultura, Ganadería y Pesca (Magap) determinó que solo 300 hectáreas podrían retor­nar a la pertenencia de la etnia de Santo Domingo de los Tsáchilas.

En la actualidad, esas tierras están en poder de personas que no pertenecen al grupo étnico y que habitan dentro de las comunas Los ­Naranjos, Cóngoma, Otongo Mapalí y Filomena Aguavil.

Precisamente, las cuatro comarcas fueron estudiadas por el Magap desde el 2015, con el objetivo de tener un diagnóstico real de los territorios ancestrales y comunales en el país.

En total, en Santo Domingo se verifican 10 000 hectáreas que corresponderían a los nativos de la provincia.
Según la directora de la entidad en Santo Domingo de los Tsáchilas, Lourdes Ordóñez, se hizo un análisis del año en el que se dieron las adjudicaciones y la existencia de afectaciones que pudieron devenir en las ventas de sus tierras.

Una de las verificaciones complejas se halló en la comuna Otongo Mapalí. Ahí, antes de 1998, el desaparecido Instituto Nacional de Desarrollo Agrario adjudicó 700 de las 1 300 hectáreas ancestrales a una organización conformada por 35 personas.

Pero ahora, el Magap identificó que solo 17 personas registraron sus escrituras de forma legal ante las entidades locales.
Con el resto de habitantes se ha recomendado iniciar un proceso judicial de reversión, por tratarse de terrenos imprescriptibles, inembargables, inalienables e intransferibles , indicó la directora del Magap, Lourdes Ordóñez. La recomendación se basa en el artículo 57 de la Constitución de la República.

En el caso de la comuna Filomena Aguavil, el organismo verificó que en sus archivos no existe un Acuerdo Ministerial que permitiese reconocer a esas tierras como ancestrales o comunales.

Según el gobernador Tsáchila, Javier Aguavil, el nombre de este territorio sí consta en los expedientes de la etnia, pero nunca tuvieron la certeza de la legitimidad del territorio.

De hecho, hace pocos años ellos alertaron la desaparición de esta comuna, donde incluso no tienen un representante tsáchila ante el Consejo de Gobierno de la nacionalidad.

En las demás comunas estudiadas, como Los Naranjos y Cóngoma, no se detectaron fraccionamientos de tierras. Sin embargo, se ha sugerido la definición de los linderos de cada área con la participación de los mismos habitantes.

Aguavil comenta que según los estatutos de la nacionalidad, cada Cabildo Comunal es el responsable de las tierras. Es por eso que a la par del estudio, el Magap trata de identificar cuánta tierra ha sido vendida en los últimos 30 años.

Además, facilitará los resultados a la Defensoría Pública. Esto para que los tsáchilas accedan a la asesoría jurídica para los procesos legales que podrían ser reversión o nulidad de posesiones actuales.

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