8 de febrero de 2017 13:32

Insultos y castigos corporales perjudican el desarrollo, según estudio

Un estudio concluyó que los insultos y los castigos corporales no son útiles en el desarrollo y pueden incidir en el rendimiento académico. Foto: Wikicommons.

Imagen referencial. Un estudio concluyó que los insultos y los castigos corporales no son útiles en el desarrollo y pueden incidir en el rendimiento académico. Foto: Wikicommons.

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Agencia DPA

Una educación especialmente estricta no conlleva unos resultados especialmente buenos, sino que a menudo incluso conduce al fracaso escolar, indicó un grupo de investigadores de la Universidad de Pittsburg, en Estados Unidos, en un estudio publicado hoy (8 de febrero de 2017) en la revista Child Development.

Los adolescentes que son educados con mano dura se dirigen más hacia sus amigos que hacia sus padres y prefieren dedicar más tiempo a sus amistades que a hacer deberes escolares o también a romper reglas para mantener a sus amigos, explica el equipo de científicos encabezado por Rochelle Hentges.

El equipo analizó los datos de los 1 060 participantes en el estudio de larga duración bautizado como Maryland Adolescent Development in Context (Madics, que significa algo así como desarrollo de los adolescentes de Meryland en contexto).

Este estudio investiga la influencia de las condiciones sociales en el desarrollo académico y social de los adolescentes entre los 12 y los 21 años.

El estudio recoge en qué medida los adolescentes se vieron expuestos a ataques verbales o corporales por parte de sus padres.

También se preguntó a los participantes sobre las interacciones con personas de su misma edad, sobre comportamientos criminales, sexualidad y finlamente, sobre el mayor título académico obtenido.

Los investigadores constataron que los niños que son educados de forma muy estricta y agresiva cuando tienen 12 años consideraban a menudo, dos años después, que las personas de su misma edad y los amigos eran más importantes que seguir las reglas de sus progenitores. Esto a su vez, conducía a un comportamiento arriesgado a los 16 años, explicaron los investigadores.

Mientras que las chicas en esa situación empezaban antes a mantener relaciones sexuales, los chicos mostraban una mayor propensión a la delincuencia que aquellos educados con moderación.

Además, la educación más estricta afectaba a los resultados escolares globales y conducía a una mayor tasa de abandono en el instituto y la universidad.

Un estilo de educación violento provoca un "complejo proceso en cascada" en el que el comportamiento del presente afecta a los objetivos académicos del futuro, según Hentges.

"Los jóvenes cuyas necesidades no son satisfechas por sus personas de referencia primarias pueden buscar aprobación en las personas de su edad", añadió.

Esto puede ocurrir de una forma poco saludable y derivar en una creciente agresividad, delincuencia y una actividad sexual temprana a expensas de los objetivos a largo plazo y los títulos académicos superiores.

Holger Ziegler, pedagogo de la Universidad de Bielefeld, en Alemania, considera que estos resultados no sorprenden: el estudio confirma que "los insultos y los castigos corporales no son útiles en el desarrollo de los jóvenes".

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