20 de marzo de 2018 00:00

El estudio ecuatoriano que convirtió la tragedia en diseño

El equipo de Reino Estudios, en el centro, el director creativo, Juan Felipe Enríquez. Foto: cortesía.

El equipo de Reino Estudios, en el centro, el director creativo, Juan Felipe Enríquez. Foto: cortesía.

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Ana Cristina Alvarado
Redactora (I)
aalvarado@elcomercio.com

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Reino Estudios estuvo entre los finalistas de los Latin American Design Awards 2018, con una propuesta de diseño de ­identidad gráfica para los emprendimientos gastronómicos en Las Gilces, provincia de Manabí. Esta fue una nominación que se sumó a otras que ha obtenido este equipo por proyectos de innovación social.

“Era la mejor oportunidad de poner en práctica todo lo que teníamos, de mostrar la capacidad del diseño frente a las catástrofes”, dice Juan Felipe Enríquez, director creativo.

Reino Estudios fue fundado hace 10 años por Enríquez, diseñador de producto; Alejandra Fiallo, diseñadora de interiores, y Galo Enríquez, quien se encarga del mercadeo y ­las ventas. El ob­je­tivo fue poner en valor los talentos y capacidades de los artesanos y productores ecuato­rianos, con la creación de productos de alto impacto.

Uno de los proyectos más ­destacados de Reino es el diseño del Tren Crucero del Ecuador, que ganó el premio a Mejor
Tren de Lujo de América del Sur
, en los World Travel Awards. Si bien el diseño para marcas de alta gama había movido a Reino hasta el 2016, el terremoto motivó al equipo a abrir nuevas divisiones.

Días después de la catástrofe, el equipo se movilizó a la comunidad de Las Gilces, entre San Jacinto y Crucita, para trabajar con la comunidad.


El grupo creó la marca de diseño I Love Ecuador, y trabajó en dos proyectos: la reconstrucción con base en materiales endémicos y la reactivación económica a partir del diseño. Reino gestionó el financiamiento a través de empresas y organizaciones como Telefónica, ONU e IBM.

Los diseñadores, la comunidad y los voluntarios construyeron un nuevo centro comunitario con cañas de bambú. También crearon un parque infantil. Por ello, el estudio recibió un reconocimiento de Buenas Prácticas en la Bienal de Arquitectura de Quito.

El segundo proyecto se enfocó en la reactivación económica y productiva. Para eso se realizaron talleres en los que los habitantes de la ­comunidad debían recorrer el territorio y dibujar las

Con este material, los diseñadores hicieron una propuesta gráfica para los 32 restaurantes de la playa. Gorras, camisetas, mandiles, monederos, libretas, entre otros productos -con los gráficos diseñados por la ­comunidad- fueron el resultado de este trabajo.

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