1 de junio de 2018 00:00

La película ‘I feel pretty’ es un cómico manual de autoayuda

La actriz y comediante neoyorquina Amy Schumer interpreta a Renee Bennett, en la película ‘I Feel Pretty’. Foto: captura.

La actriz y comediante neoyorquina Amy Schumer interpreta a Renee Bennett, en la película ‘I Feel Pretty’. Foto: captura.

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Fernando Criollo
Redactor (I)
fcriollo@elcomercio.com

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A veces, los golpes del destino suelen dejar importantes lecciones de vida. Y nadie más lo ha experimentado como Amy Schumer en ‘I Feel Pretty’, la comedia romántica que llega a la cartelera nacional como ‘Sexy por accidente’.

Esta es la primera aventura en la dirección de Abby Kohn y Marc Silverstein, quienes han compartido créditos en el guion de otras comedias como ‘Jamás besada’, ‘Qué les pasa a los hombres’ o ‘Mejor solteras’.

Los conflictos, emociones y percepciones femeninas vuelven a ser protagonistas en el libreto de ‘I Feel Pretty’, donde Schumer interpreta a Renee Bennett. Ella es una mujer soltera, independiente, de clase media, con un ordinario trabajo de oficina, amigable e inteligente, pero que se encuentra atrapada entre la percepción (física y emocional) que tiene de sí misma y los cánones de belleza sociales.

La primera parte del filme se desarrolla alrededor de este conflicto personal, que ha empujado a la protagonista a sentirse inconforme con su apariencia, por la que suele sentirse discriminada e incluso le ha hecho creer que pasa desapercibida ante otra gente, excepto para sus dos únicas amigas: Aidy Bryant y Busy Phi­lipps, minando en extremo su autoestima.

Situación sería por completo deprimente y dramática si no se tratase de una actriz que -como ha demostrado en su programa de ‘stand up comedy’- no teme a reírse de sí misma, de sus imperfecciones y sus experiencias personales y hacer de la comedia física una de sus fortalezas profesionales.

Talento y experiencia ponen a Schumer en situación de ventaja al momento de enfrentar el conjunto de situaciones embarazosas desarrolladas en el guion, a lo largo de las casi dos horas de metraje.

En un intento por superar sus inseguridades, Renee acude a un gimnasio con la idea de tonificar su cuerpo y cambiar su apariencia. Pero las cosas no salen como las había planeado y, tras recibir un fuerte golpe en la cabeza producto de una caída, creerá que una especie de hechizo la convirtió en la mujer perfecta, excepto que para el resto del mundo se verá exactamente igual.

Entonces la comedia entra en una nueva fase, con una protagonista lo suficientemente segura como para proyectar una actitud más positiva, que será la clave para conseguir el trabajo soñado, exponer libremente sus ideas frente a una de las grandes ejecutivas de la cosmetología (Michelle Williams) o buscar sin temor ni prejuicios al hombre que le pueda corresponder sentimentalmente (Rory Scovel).

Pero no hay hechizos que duren para siempre, y aunque para Renee todo depende de un cambio de imagen, para el mundo se trata de un cambio de actitud. Pese a la intención que tiene de cuestionar ideas como la belleza, el éxito o la autoestima, la cinta termina por convertirse en una obra entretenida, pero convencional y predecible.

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