12 de diciembre de 2016 00:00

Tres especies de aves destacan en el cielo quiteño

La tórtola, el mirlo y el chingolo predominan. Desde el 17 de diciembre se ­realizará un conteo.

La tórtola, el mirlo y el chingolo predominan. Desde el 17 de diciembre se ­realizará un conteo.

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Elizabeth Frias

Quito cuenta con 27 bosques, los cuales albergan a casi 120 especies de aves. 60 de ellas viven en la zona urbana. A estos animales es común observarlos en lugares que tengan quebradas, ya que a su alrededor existe vegetación en la que no ha intervenido directamente el humano.

La capital cuenta con tres especies predominantes: la tórtola orejuda (de color plomo, parecida a las palomas que se encuentran en las plazas), el mirlo (negro, de pico naranja) y el gorrión chingolo (una especie pequeña).

Para determinar cuántas especies existen en la ciudad se efectúan conteos periódicos. Durante dos años se los ha realizado y dado como resultado la presencia de 119 especies en promedio. Para que se evidencie un indicador bueno o malo se deben realizar conteos de cinco años, comenta Sandy Espinoza, coordinadora de la asociación Aves Quito.

Esta iniciativa la está realizado Aves Quito, con la guía de National Audubon Society, organización estadounidense dedicada a la conservación de la naturaleza. El conteo se lleva a cabo en un círculo de 12 km de diámetro. Se registran las especies durante 24 horas bajo diferentes parámetros, entre ellos está la biodiversidad de la flora que tienen los lugares en donde se efectúan los conteos.

Este año, el conteo de aves será del 17 al 19 de diciembre, en los parques metropolitanos y en una zona del cantón Rumiñahui, con equipos de trabajo especializado.

Uno de los comportamientos característicos de las aves radica en que si obtuvieron alimento y comodidad en un espacio, ellas regresarán porque su memoria registró ese lugar como adecuado.

En los últimos años, se ha observado la visita de especies que usualmente habitan en zonas más altas, mientras que otras han subido desde los valles hacia las montañas de la ciudad. Una de las razones, según comenta Espinoza, es que vienen en busca de comida y comienzan a convivir en otros ambientes que son favorables para ellas.

Para que no salgan de las urbes, las aves deben contar con lugares verdes donde puedan alimentarse e hidratarse. Así lo determinó un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Exeter (Reino Unido). Ellos comprobaron, durante un año de análisis urbanos, que a esta fauna se la puede atraer si se construyen espacios verdes para que puedan sobrevivir.

“Cuanta más vegetación exista, no solo los pájaros se benefician sino que las personas se relajan observando lo que sucede en los jardines, ya que aumenta su conexión con la naturaleza”, comenta Daniel Cox, investigador de la universidad británica, en el estudio publicado recientemente.

Unos de los objetivos de Aves Quito es concienciar a las personas de que la fauna silvestre tenga espacios verdes a los cuales pueda acceder. “No se necesita lugares extensos o de tanta vegetación, sino solo tener la flora nativa y bebederos, para que estos animales puedan visitar a los lugares” explica Josué Arteaga, biólogo especialista en aves.

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