21 de junio de 2017 00:00

Artesanías afroesmeraldeñas se plasman en la damagua

En Esmeraldas,  Karen Aguirre es una de las artesanas que trabaja sus artesanías sobre la fibra de la damagua.

En Esmeraldas, Karen Aguirre es una de las artesanas que trabaja sus artesanías sobre la fibra de la damagua. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

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Marcel Bonilla
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

Los artesanos afroesmeraldeños trabajan la damagua para elaborar una serie de objetos, en los que plasman su cultura ancestral. Lo que más imprimen sobre esta fibra natural son figuras de mujeres y hombres afros danzando marimba o paisajes del norte de Esmeraldas, complementados con óleo.

La damagua es un árbol considerado por las autoridades ambientales en peligro de extinción, del cual extraen fibras para elaborar una especie de tela, que luego se estira y desmancha. Sobre ella pintan.

Este proceso lo realizan chachis y afros, de manera artesanal, rociando agua a la fibra que luego la ponen a secar al sol durante cuatro días. El trabajo lo hacen en las cabeceras de los ríos del norte de la provincia de Esmeraldas, como el Cayapas, Santiago y Ónzole, donde hay bosques primarios.

Los indígenas del norte utilizaron este material para elaborar camas y hasta prendas de vestir. En las escuelas bilingües de la comunidad de Zapallo Grande aún se usa para hacer manualidades.

Antiguamente, los afros también usaban la damagua para
alejar los espíritus, una creencia antigua que hasta la actualidad se trata con hierbas como el gallinazo y la flor amarilla. Además, los antiguos llegaron a usar esta fibra para sanar a los niños, debido a la lejanía que implicaba salir de una comunidad en busca de atención médica, explica el antropólogo Adison Güisamano.

Pero los afros no solo utilizaron la fibra de esa manera, sino que encontraron en ella la forma de plasmar su cultura, utilizando como tela para retratar cuadros pintados en óleo. En Esmeraldas, tres personas trabajan artesanalmente con damagua en la elaboración de bolsos, zapatos, sombreros, flores, manteles, gorras, ke­nyas, con pequeñas combinaciones de cuero y manteles.

Adalfina Ortiz lleva 40 años trabajando objetos en damagua. En las paredes de su casa, ubicada en el tradicional Barrio Caliente, en el centro de la ciudad, tiene una gran variedad de cuadros pintados en damagua, que los oferta hasta en USD 250, según su tamaño.

Su experiencia en la elaboración manual de esta fibra permite dar puntadas precisas para ajustar detalles de costura. En todos los trabajos con damagua, el común denominador es mostrar la actividad cultural en las que se destacan adornos con figuras bien trazadas de la silueta de la mujer afro, con turbantes y haciendo actividades como cargar agua en cántaros, sobre la cabeza.

Desde hace tres años, los artesanos afroesmeraldeños tienen un espacio para la venta de artesanías afros denominado Tierra Negra, en donde se exponen las más recientes creaciones artesanales.

Karen Aguirre es una de las artesanas que compra la fibra hasta en USD 80 para elaborar bolsos, zapatillas y llaveros para venderla en su local en Tierra Negra. Explica que no solo se trata de vender el producto, sino dejar un mensaje en cada uno de los trabajos artesanales que se realizan en los talleres.

El énfasis de los trabajos artesanales gira en torno a la ­marimba y los cantos, que son parte de declaratoria como Patrimonio Intangible de la Humanidad, hecho ocurrido en diciembre del 2015.

Para el antropólogo Javier Valencia, presidente de la organización Mandagua, que trabaja con damagua en Esmeraldas, a los extranjeros les agradan esas artesanías, que van acompañadas de una explicación del artesano sobre el proceso para su elaboración.

Por ahora, los artesanos trabajan en la presentación de los artículos elaborados en damagua; además explican sobre su extracción y procesamiento.

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