23 de abril de 2015 12:08

Nueve escritores ecuatorianos y sus libros favoritos

Los escritores ecuatorianos Solange Rodríguez, Catalina Sojos, María Fernanda Heredia, Aleyda Quevedo, Oscar Vela, Miguel Antonio Chávez, Luís Carlos Mussó, Cristóbal Zapata y Eliécer Cárdenas hablaron sobre sus libros favoritos. Fotos: EL COMERCIO.

Los escritores ecuatorianos Solange Rodríguez, Catalina Sojos, María Fernanda Heredia, Aleyda Quevedo, Oscar Vela, Miguel Antonio Chávez, Luís Carlos Mussó, Cristóbal Zapata y Eliécer Cárdenas hablaron sobre sus libros favoritos. Fotos: EL COMERCIO.

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Redacción Cultura (I)

Hoy, 23 de abril, se celebra el Día Mundial del Libro. Para festejar esta fecha, EL COMERCIO reunió a nueve escritores ecuatorianos de Guayaquil, Quito y Cuenca para que hablen de su libro favorito, ese que siempre recomiendan y que vuelven a leer cada cierto tiempo.

En esta selección en la que participaron Solange Rodríguez, Catalina Sojos, María Fernanda Heredia, Aleyda Quevedo, Oscar Vela, Miguel Antonio Chávez, Luís Carlos Mussó, Cristóbal Zapata y Eliécer Cárdenas hay libros de todo tipo, desde clásicos como ‘La Ilíada’ y ‘La Odisea’, hasta obras contemporáneas de escritores ecuatorianos.

Miguel Antonio Chávez, Guayaquil (1979): ‘Cuentos, fábulas y lo demás es silencio’

Foto: Gabriel Proaño/ EL COMERCIO.

Uno de los libros que más quiere, al que le tiene un aprecio que rebasa lo literario, es 'Cuentos, fábulas y lo demás es silencio', de Augusto Monterroso. Lo adquirió en 2011 en una librería de la avenida 18 de Julio, la calle principal de Montevideo (Uruguay), fue un compañero de aventura y le acompañaría después en otros viajes.

Luís Carlos Mussó, Guayaquil (1970): ‘La Ilíada’ y ‘La Odisea’

Luís Carlos Mussó. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

El guayaquileño adjudica gran parte de la culpa a su padre, que dejó en sus manos ediciones íntegras de La ‘Ilíada’ y ‘La Odisea’. Se dio cuenta de que había universos que podían y debían ser relatados. Y que había un algo que debía conservarse a través del tiempo.

Solange Rodríguez, Guayaquil (1976): ‘Crónicas del breve reino’

Solange Rodríguez. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

La autora quisiera recomendar literatura ecuatoriana, el libro ‘Crónicas del breve reino’, de Santiago Páez, un escritor quiteño donde se reescribe la historia de un país llamado Ecuador, no como es, si no como podría haber sido. Páez escribe este libro desde diferentes códigos, la novela histórica, la novela negra, la novela de aventuras y la ciencia ficción.

Eliécer Cárdenas Cuenca (1950): ‘Corazón’

Eliécer Cárdenas. Foto: Xavier Caivinagua/ EL COMERCIO.

Cuando Eliécer Cárdenas tenía ocho años, su madre le regaló ‘Corazón’, el libro del italiano Edmundo Amicis. “Era un libro viejito, sin pasta y me pareció maravilloso”, recuerda el autor de ‘Polvo y Ceniza’. La vida de un niño italiano a finales del siglo XIX contada a modo de diario lo impresionó por su estructura y se convirtió en una base para su carrera literaria.

Catalina Sojos Cuenca (1951): ‘Epístola in carcere et vinculis de profundis’

Catalina Sojos. Foto: Xavier Caivinagua/ EL COMERCIO.

A la escritora cuencana Catalina Sojos, el gusto por la literatura le llegó con textos de poesía, pero hay un libro que marcó su adolescencia, ‘Epístola in carcere et vinculis de profundis’, una carta que escribió Oscar Wilde a su amante cuando estuvo en prisión. En él habla de sus memorias, cuenta cómo era su vida en la cárcel y cómo se sentía en la sociedad.

Cristóbal Zapata, Cuenca (1968): ‘Miguel Strogoff, el correo del zar’

Cristobal Zapata. Foto: Xavier Caivinagua/ EL COMERCIO.

Cristobal Zapata. Foto: Xavier Caivinagua/ EL COMERCIO.

‘Miguel Strogoff, el correo del zar’, fue la novela que cautivó al cuencano Cristóbal Zapata, por su lenguaje elaborado, artístico y una trama apasionante. Esta novela de Julio Verne despertó su fascinación por el lenguaje, “como algo capaz de generar otro mundo” y lo dejó enganchado con los libros.

María Fernanda Heredia, Quito (1970): ‘Veinticuatro horas en la vida de una mujer’

María Fernanda Heredia. Foto: Cortesía.

Hace 20 años leyó por primera vez a Stefan Zweig en su novela ‘Veinticuatro horas en la vida de una mujer’. El asombro y la fascinación se han repetido en cada uno de sus libros que ha ido leyendo y releyendo con obsesión. Sus novelas (mis preferidas ‘La impaciencia del corazón’ y ‘Amok’), sus biografías, sus ensayos, sus relatos, sus discursos y cuentos son -sin dudarlo- los libros que salvaría del gran incendio.

Aleyda Quevedo Quito (1972): Poemas de Emily Dickinson (Selección y traducción de Silvina Ocampo)

Libros

La poesía modifica, intensifica y amplifica la manera de interpretar el mundo. Por eso recomienda leer los 596 poemas escritos por la poeta norteamericana Emily Dickinson, (Massachusetts, 1830- 1886). La traducción, impecable, de la escritora argentina Silvina Ocampo, nos concede el privilegio de adentrarnos en universos frágiles del alma humana.

Oscar Vela, Quito (1968): ‘Justine’

Oscar Vela

‘Justine’ es la primera historia del Cuarteto de Alejandría, la obra maestra de Lawrence Durrel. Le marcó el maravilloso engranaje de su escritura con personajes potentes como la propia Justine, un canto a la sensualidad y al poder en una época convulsionada por un nuevo conflicto mundial.

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