28 de febrero de 2017 00:00

Escasa participación indígena en la FFF

Karina Chango realizó programas en las comunidades indígenas de Chibuleo. Foto: Cortesía Cooperativa de Ahorro y Crédito Mushuc Runa

Karina Chango realizó programas en las comunidades indígenas de Chibuleo. Foto: Cortesía Cooperativa de Ahorro y Crédito Mushuc Runa

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Fabián Maisanche

La participación indígena en los eventos de la Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF) fue discreta en Ambato.

La falta de programas que involucren a los cuatro pueblos de Tungurahua, el apoyo económico a los artistas y la nula participación de las cooperativas de ahorro y crédito merman su espacio en la principal celebración de la ciudad.
 Cristóbal Caluña, radiodifusor de la comunidad de Chibuleo San Francisco, sostiene que pocos son los indígenas que participan de manera directa en la festividad.

El funcionario público indica que cuando una entidad financiera no auspicia a una chica de las comunidades para reina de Ambato, se tiene poca presencia en el pregón, en los desfiles, el coliseo y otros programas masivos.
“Es como si una cooperativa de ahorro estuviera obligada a poner candidata cuando el Comité Permanente de la FFF tendría que ayudar a buscar a una chica para que sea auspiciada.

A pesar de estos detalles, se ha logrado mejorar nuestra presencia y se va perdiendo el racismo entre mestizos e indígenas”, asegura. 
Los empresarios de la Cooperativa de Servicios de Ahorro y Crédito (SAC) fueron los primeros en ubicar una candidata para reina de la capital de Tungurahua, en el 2007.


Sandra Caiza, jefa del departamento de Marketing de la SAC, explica que la inscripción de Rosario Mazabanda tuvo el propósito de visibilizar a la comunidad Chibuleo y también promocionar la marca institucional de la entidad.
Ese año, la institución financiera tenía seis agencias y consiguió socios en cinco provincias de la Sierra centro y del norte en los próximos años.

“Dimos un paso importante de inclusión en eventos destinados solo para mestizos”.
Y añade: “Recuerdo que nos gritaban que vayamos a regar agua en nuestros sembríos, a cuidar nuestras ovejas, y otras ofensas, pero también hubo personas que nos aplaudieron, nos animaron a seguir participando y nos felicitaron”.
En la sexagésima sexta edición de la FFF, un grupo de músicos se ubicó en las esquinas de los parques Montalvo y Cevallos.

Los artistas de las comunidades de Otavalo (Imbabura) y Salasaka (Tungurahua) entonaron sus quenas, charangos, guitarras y flautas. 
Vestían poncho negro, pantalón blanco y sombrero de ala ancha. Mientras tanto, en las vallas del parque Montalvo se colgaron cuadros pictóricos que muestran la cotidianidad indígena de las comunidades de Zumbahua, el volcán Cotopaxi, el cóndor y otras elevaciones montañosas. 


Andrea Manjarrez, directora de Comunicaciones del Comité Permanente de la FFF, precisa que los pueblos Kisapincha, Tomabela, Chibuleo y Salasaka no están excluidos de la festividad.
La funcionaria comenta que durante los meses previos a la fiesta se realizaron invitaciones a los dirigentes de las parroquias rurales, pero que no tuvieron respuesta.


Con las reinas de las parroquias se busca recuperar espacios donde las comunidades pueden participar. “Hasta el momento no hay una organización o grupo indígena que solicite el apoyo del Comité a pesar de hacer llamados”, asegura Manjarrez. 


En el Desfile de la Confraternidad y la Ronda Nocturnal hay carros alegóricos de la Prefectura de Tungurahua y el Municipio de Pelileo, donde se muestran detalles culturales de las comunidades.
Manuel Caizabanda, alcalde de Pelileo, indica que la interculturalidad está ganando un espacio.

Por ejemplo, el burgomaestre participó en el festival del plato típico realizado en el Centro Cultural La Liria, para invitar a sus carnavales. “Hay barreras mentales que están superándose tanto de los indígenas como de los mestizos”, comenta Caizabanda.

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