10 de marzo de 2017 00:00

Ernesto Carrión: ‘El Guayaquil de ­este libro es oscuro’

Ganó el Premio Casa de las Américas 2017 en narrativa, con el libro ‘Incendiamos las yeguas en la madrugada’.

Ernesto Carrión ganó el Premio Casa de las Américas 2017 en narrativa, con el libro ‘Incendiamos las yeguas en la madrugada’. Foto: Archivo/EL COMERCIO 

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Gabriel Flores
Redactor (I)
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¿Por qué en ‘Incendiamos las yeguas en la madrugada’ hay un interés por retratar el mundo marginal de Guayaquil?
Esta novela cuenta la historia de cinco chicos que viven en el sur de Guayaquil. Ellos descubren que tienen una condición marginal cuando comienzan a vincularse con gente que vive en el norte y se dan cuenta de la aplastante diferencia económica que existe entre ellos. Es una vida que está marcada por lo que pasaba en la década de los noventa. Más que retratar una marginalidad quise echar mano de ciertas historias que escuché y que las potencié con la ficción.

¿Qué es lo que más le llama la atención de este Guayaquil ficcionado?
El Guayaquil de este libro es oscuro y peligroso. Es un Guayaquil en el que una mala decisión te puede costar la vida. En el que una persona está en una esquina después de salir de una fiesta y cruza a la vereda de enfrente y la matan, como le pasó a mi padre en la vida real. Es un Guayaquil en el que aparece la Vía Perimetral, un lugar al que van estos cinco chicos a consumir droga. El mismo lugar de ‘Tríptico de una ciudad’, donde se tiraban cuerpos de travestis .

¿Por qué en la novela hace hincapié en la polarización entre sur y norte?
Siempre hemos crecido con la idea de que hay que tener ‘un norte en la vida’. Incluso idiomáticamente nadie dice que hay que tener un sur, sino un norte. Esas ideas fluyeron cuando estuve escribiendo la novela. Los protagonistas de este libro ven cómo viven sus amigos del norte y al inicio se frustran. Luego se convierten en sobrevivientes, en gente más astuta que la del norte porque, aunque no son marginales, tienen que inventarse.

¿‘Incendiamos las yeguas en la madrugada’ es un homenaje a la generación de los noventa?
Mientras escribía la novela descubrí que la generación de los noventa está conformada por todos los que somos hijos de personas que, en los sesenta, no pudieron lograr cambios sociales. Nuestros padres vienen a ser parte de ese grupo de personas frustradas. Somos una generación arruinada por la ambición o por la falta de ella. Los que vivimos la adolescencia en los noventa terminamos siendo una genera­ción que se veía reflejada en personajes como Kurt Cobain.

¿Kurt Cobain es el referente de esa generación?
Cobain fue el máximo líder de esa generación. Lo mirábamos como la figura del artista comprometido. Cuando murió hubo, de alguna manera, un sentimiento de tristeza y de desolación tremendo. Fue un líder como en los sesenta Jim Morrison o John Lennon. Su música conectó a todo el mundo. Su propuesta musical estaba llena de rabia.

¿‘Incendiamos las yeguas en la madrugada’ es una novela iniciática?
Mucha gente dice que hay novelas de formación. La verdad cuando escribo no me encasillo en absolutamente nada. Me considero más artista que escritor en el sentido de que no entro en los parámetros de los narradores nacionales. A pesar de que la vida de los protagonistas de esta novela sucede desde los 15 hasta los 17 años, no es una novela de iniciación. Es una novela más psicológica, con algunos tintes de novela negra.

El título que escogió para la novela es muy sugerente
El título se conecta, como toda mi obra. No quiero decir que sea un tratado rizomático, sin embargo, mis poemarios se conectan también con mis novelas. Por ejemplo en ‘Tríptico de una ciudad’ aparece Pablo Paredes diciendo un verso muy radical, que está en mi libro de poesía ‘Verbo Original’. Este título es una dedicatoria, un homenaje, a un amigo que -al igual que uno de los personajes de la novela- murió de leucemia.

¿Qué representan los premios para un escritor que ya ha acumula varios reconocimientos?
Para mí los premios literarios sirven para publicar obra, ganar dinero y quizás cierta proyección si es un reconocimiento internacional. Con los premios nacionales no pasa lo mismo, porque sabemos que el medio local es muy pequeño. También hay que tomar en cuenta que un premio está determinado por un jurado y cada uno tiene su estética. 

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