22 de agosto de 2016 00:00

El director colombiano Jorge Forero defiende la paz en su filme ‘Violencia’

Entrevista al director de cine Jorge Forero, en el cine Ocho y Medio por su película 'Violencia'. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Entrevista al director de cine Jorge Forero, en el cine Ocho y Medio por su película 'Violencia'. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Fernando Criollo

De productor a director, el colombiano Jorge Forero estuvo de paso en el Ecuador para presentar su ópera prima ‘Violencia’, en el Festival Internacional de Cine de Quito.

La cinta es un ensayo audiovisual en el que se busca revertir el estado de normalización de la violencia, a partir de tres historias sin conexión narrativa entre ellas, pero que en su conjunto adquieren un sentido reflexivo y crítico sobre la sociedad. El director expuso las razones que lo llevaron a trabajar en este proyecto, que fue estrenado en el Festival de Cine de Berlín en el 2015 y que próximamente llegará a las salas de cine del país.

Trailer de la película 'Violencia'. Video: Youtube / Canal: Burning Blue


¿Qué significa el cine para usted?

Es una herramienta de expresión. Cuando alguien va a ver una película debe ser una experiencia enriquecedora y por eso debe haber espacio para la difusión de distintas expresiones, que además, teniendo la capacidad de llegar a mucha gente no debe ser solo un ejercicio de divertimento o autocomplacencia, sino que debe generar nuevas lecturas sobre la vida, de la sociedad y la humanidad.

¿Por qué escogió la violencia como tema para su ópera prima?

Se unieron varios factores. Estando en Colombia la violencia puede ser un acto normal pero cuando se sale fuera del país es fácil darse cuenta de que vivir en medio de la violencia no es un estado normal. Otro factor fue la fundación de la productora junto a Diana Bustamante donde había la posibilidad de hacer una película. Y el tercer elemento es que el público colombiano estaba cansado de que el cine local aborde la violencia desde las mismas formas de representación.

¿Es decir que la violencia ha llegado a naturalizarse en el cine local?

En el cine se ha hecho con buenas intenciones, por ejemplo, con la idea de mostrar a la gente de la ciudad lo que está sucediendo en el campo o en los distintos estratos sociales. Pero pese a las buenas intenciones, se ha generado un rechazo por parte del público.

¿Es posible retratar la violencia sin tomar una postura frente al tema?


Postura siempre va a haber. Lo que la película evita es mantener una posición política o moral. Si bien la película estuvo hecha para un público local, en cierto momento no se necesita saber qué está pasando en Colombia para darse cuenta de que esas historias se replican en otros contextos y regiones. Lo que intenta es poner a todos los personajes en un plano más humano.

¿Qué relación existe entre las tres historias que conforman la cinta?

Entre ellas no hay ninguna relación narrativa pero conceptualmente están unidas en el sentido en que cada parte se constituye en fragmentos de lo que podría ser el ser humano completo. Pero tampoco funciona como tres cortometrajes distintos porque solo cuando se ven en conjunto adquieren un sentido completo.

Teniendo en cuenta que la violencia es un tema recurrente tanto en el cine independiente como en el ‘blockbuster’ comercial ¿Qué diferencia a esta película de otras producciones?

Abordarla siempre es problemático por las maneras de representación de la violencia. En la película se buscó la manera de representarla de una forma que no sea gráfica ni evidente, pero que alcanzara a tocar las fibras más íntimas del espectador, que se enfrenta a un ejercicio de observar una situación que puede llegar a conmover. Esa es la diferencia con otras películas como ‘Batman’ o ‘Duro de matar’, donde la muerte de personas no duele, en la medida en que el espectador está consciente de que se trata de una ficción.

¿Cómo definió a los personajes?

Quise que los personajes fueran arquetipos que representen a cientos de personas que viven esta situación. A partir de eso, escogí los tres principales actores del conflicto: paramilitares, guerrilla y ejército nacional. Con la investigación decidí qué historias quería contar y cómo cada una iba a aportar conceptualmente para que en conjunto fuera una sola obra.

¿Qué papel juegan estos personajes en un sentido más universal de la violencia?

En la película hay dos víctimas y dos victimarios y prácticamente son fichas en esta especie de ajedrez macabro que es parte de un sistema con muy pocas opciones. Pero lo más macabro del asunto es cuando la sociedad civil empieza a asumir situaciones como las de la película como normales.

¿Qué relación busca el filme con el espectador?

Hace poco escuché una frase adjudicada a Sebastián Cordero que decía que un país sin cine es como una casa sin espejos. ‘Violencia’ es básicamente un espejo que refleja el estado de un país y del propio espectador.

¿Qué papel juega esta película en el cine y la memoria social y cultural de América Latina?

Me sorprendió que la película se vea fuera de Colombia. Ha sido muy grato descubrir que no es necesario conocer previamente el contexto social sobre el que se basa la cinta, porque finalmente el espectador termina conectándose con el dolor del ser humano que está viendo en pantalla. Es una película que logró rebasar tiempos, culturas, contextos sociales y políticos.

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