5 de December de 2010 00:00

Varias madres llevaron coches y pañaleras al concierto de Willie Colón

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Redacción Espectáculos

La explanada de Quitumbe, en el sur de la capital, se convirtió en uno de los escenarios más concurridos durante las fiestas de Quito.

En este lugar, donde está prevista la construcción del Centro Cultural Quitumbe, se desarrolla la Feria Musical Quitumbe, donde participan reconocidos músicos, nacionales y extranjeros.

Verónica Burbano, quien vive en el norte de Quito, tuvo dificultades para llegar a este escenario. Ella y sus amigas no sabían qué línea de bus tomar.

Les sugirieron que utilizaran el servicio del trolebús en la estación norte. Había tanta gente que prefirieron optar por una línea de bus que las llevara hasta el Quicentro del Sur. De allí avanzaron a pie. Les tomó menos de 10 minutos. Aunque el lugar es amplio, esta joven, que calzaba tacones altos, tuvo dificultades para caminar, porque había áreas cubiertas con chamba. Los tacos de algunas mujeres se quedaban enterrados en la yerba. “Cualquier sacrificio vale la pena con tal de ver a Willie Colón”. Angélica Velarde también se sacrificó. Llevó la pañalera y el coche de su hijo Erik Sebastián al concierto.

La ayudó su suegra, Beatriz Vargas, quien, por primera vez, vio a Willie Colón en vivo. Beatriz y su nuera Angélica se turnaron para cargar al niño de menos de un año de edad que se resistía a permanecer quieto en el coche.

Su madre lo mecía mientras cantaba el tema Idilio: “Solo me alienta el deseo divino de hacerte mía, más me destruye la incertidumbre que estoy pasando...”.

Unos minutos después Erik Sebastián se quedó dormido. Solo volvió a abrir los ojos en la canción Gitana. Era imposible que no se despertara, aunque su abuela repetía que el niño está acostumbrado a dormir con bulla.

Cerca de Angélica, una madre intentaba, sin suerte, acallar el llanto de su hija. Este se ahogaba en el griterío de la gente que coreaba las canciones de Colón.

Ricardo Amores grabó gran parte del concierto con su nueva cámara. A través de ella, veía a un Willie Colón más delgado y entusiasta que cuando se presentó en Quito en el 2006. En esa ocasión utilizó oxígeno.

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