'Straight Edge', un pacto personal

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Andrés García. Redactor

Remar a contracorriente supone, la mayoría de las veces, un reto que puede llegar a convertirse en una forma de ver y vivir la vida. Luchar -o al menos hacer el intento- contra las exigencias y homologaciones del 'status quo' parece ser un discurso que en pocos casos pasa del ámbito filosófico.

Pero cuando se da el primer paso -quizás el más importante- de la diferenciación y desarraigo de lo considerado 'normal', se abre un abanico de posibilidades y nuevas formas de entender este fugaz paso por el mundo. De ahí que la cultura urbana- contracultura si se quiere- Straight Edge es doblemente transgresora.

Desde sus orígenes, en el Hardcore Punk ochentero, los miembros de esta hermandad representada por las siglas SXE se distanciaron del estilo 'destroy' y libertino que pregonaban las bandas de ese entonces.

Este alejamiento se sustentó en una pública oposición al consumo de cualquier estupefaciente que, a criterio de los 'edges', atente contra su cuerpo y percepción de la realidad.

Con la contundente negación de las drogas, legales e ilegales, se marcó el inicio de la era 'X'.

Esta señal nació a raíz de los recitales en los que se prohibía la venta de licor a los menores de edad. En las manos de los jóvenes se dibujaba esta impronta para alertar a los 'bar tenders' que ellos no bebían.

Con el tiempo, la 'X' se transformó en el sello identitario del estilo Straight. Así lo siente Verónica Varela, psicóloga de profesión y 'edge' desde hace seis años. Su acercamiento con esta forma de vida se dio, en parte, gracias a la banda Minor Threat. Debido a su carrera universitaria, Verónica estudió detenidamente el funcionamiento del cerebro humano.

Eso le sirvió para entender el daño que causan los narcóticos y darse cuenta de que se puede alcanzar altos estados de conciencia sin la necesidad de utilizar elementos externos.

Su jornada, al igual que su vestimenta, se adapta a las exigencias laborales. En la mañana, desayuna saludablemente -tampoco consume café- y utiliza ropa semiformal. Pero en su tiempo libre es cuando se muestra tal cual es: indumentaria oscura que permite ver sus tatuajes tradicionales, accesorios punk y marcas 'X'.

Su pareja, Simón Zambrano, también pertenece a esta cultura. El es un 'gamer' y fanático de los juegos de rol que cree que ser un 'edge' es un compromiso de corazón que se hace con uno mismo y dura toda la vida.

El segundo punto transgresor se ancla en la ética 'Do it yourself' o hazlo tú mismo (HTM), que también es un legado del punk. La labor de Juan Francisco García, más conocido en el mundo del hardcore como Chester, es un claro ejemplo de autogestión. "Si tú no lo haces, nadie lo hará".

Esa convicción le permitió hacer vínculos con otras personas que pensaban igual. Así se consolidó la 'brotherhood', la hermandad, la escena...

Ahora, con una productora propia y a puertas de realizar una gira por Indonesia con su banda Custodia, Chester dice sin temor a equivocarse que el Straight Edge "es para pocos".

Existen otras derivaciones como el 'vegan' y 'vegetarian straight edge', otras más espirituales como el 'krishna' y el cristiano; o a su vez radicales e intolerantes como la 'hard line'.

Lo que las une es su pasión por el hardcore y su compromiso por mantenerse libres de drogas en un mundo donde el consumismo y el sistema, en su máxima expresión, todavía lo controlan todo, o casi todo.

Los íconos Minor Threat lanzó un tema llamado Straight Edge en el que se fomentaba una vida libre de drogas.

Ray Cappo, miembro del grupo Youth of Today, es uno de los referentes en el tema de trabajar en conjunto por la hermandad.

En América Latina actos como Nueva Ética, de Argentina, y Asunto, de Chile, promueven la autogestión o hazlo tú mismo.

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