6 de June de 2010 00:00

El sabor vallenato llenó la plaza de toros en Quito

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Redacción Espectáculos

Mientras los gritos y los aplausos llenaban la plaza de toros Quito, en el camerino Pablo Parra y el Pentagrama Vallenato se preparaban para salir al escenario a cantar sus melodías.

Afinando un poco la voz y conversando con su grupo sobre la presentación, Parra esperaba escuchar su nombre para correr hasta la plataforma que estaba rodeada de miles de personas.Eran ya las 20:20 del pasado viernes y Parra fue el primero, de los cinco grupos vallenatos, en presentarse en el concierto Choque de Titanes.

Aunque el graderío de la plaza estaba lleno casi en su totalidad, la gente continuaba entrando. Incluso los fans se acomodaron en la parte posterior del escenario, ya que no estuvo cubierto.

En el ruedo la situación era similar. Las localidades arena y vip estuvieron copadas. Las sillas se ocuparon rápidamente y en la arena no había mucho espacio para que las parejas pudieran bailar vallenato.

A pesar de esto, en toda la plaza los fanáticos se dieron modos para tomar a sus acompañantes por la cintura y bailar al ritmo del acordeón que retumbaba en los 16 parlantes de la tarima.

La primera canción de Parra, Cuatro Rosas, hizo que la también colombiana Laura Andrea Játiva se levantara de su silla y se pusiera a bailar. Llevando su sombrero cafetero con orgullo, Játiva, de 14 años, aseguró que el vallenato lo lleva en la sangre, que lo escucha desde niña y que eran sus canciones de cuna.

Játiva era una de las pocas personas que lució el sombrero ‘volteao’ en el concierto. Sin embargo, cuando el cantante Luis Mateus pidió que los colombianos levantaran la mano, decenas de brazos estuvieron en el aire.

Ana María Londoño, de 29 años, y Valentina Betancourt, de 26, no dudaron en llevar sus sombreros. Las dos amigas viven en Ecuador desde hace seis años y esta clase de conciertos les sirven como sitio de encuentro con otros colombianos que también han llegado al país.

Ellas aseguraron que Quito ahora es una ciudad vallenata también. En esto coincidió Álex, vocalista de Los Diablitos. Él fue recibido con aplausos y gritos en el escenario. Su canción Busca un confidente fue una de las más coreadas en la plaza.

A pesar de que el show duró hasta un poco más de las 02:00 de ayer y el público solo se sentaba para esperar a que otro artista saliera a la tarima, Mayra Padilla, de 25 años, no se cansó al estar de pie con sus zapatos de taco.

La incomodidad de caminar con zapatos altos en medio de la tierra o bajar y subir gradas no le importó a Padilla al momento de decidirse por su atuendo. “Yo esperaba con ansias este concierto y no podía llegar desarreglada”.

Quien no preparó mucho su atuendo para salir al escenario fue Luis Mateus. Él apareció con una camiseta café y un jean en la plataforma. Lo que sí cuida antes de su presentación es su voz y su energía. Para salir, se toma una bebida energizante, repasa su voz y se encomienda a dios.

El público coreaba todos los vallenatos, pero los más antiguos, como los que cantaron Los Inquietos y Los Gigantes, fueron los que más emociones causaron entre los asistentes.

Álex explicó que las historias que se cuentan en las interpretaciones son tan reales que llegan a los corazones de los seguidores.

Esto es lo que más le gusta a Gustavo Cáceres, de 25 años, de este ritmo. “Muchas de las cosas que dicen las letras te han pasado alguna vez en la vida”.

Al salir de la plaza, el tráfico fue intenso. Hubo buses tanto hacia el sur y hacia el norte de la urbe.

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