4 de June de 2010 00:00

Nanny McPhee hace magia con los guaguas malcriados

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Alejandro Ribadeneira.

No canta Supercalifragilisticoespiralidoso. De hecho, no canta nada. Carece de título de parvularia. Nunca calmaría a un niño llorón con un caramelo o un CD de Baby Einstein. Pero Nanny McPhee sabe exactamente lo que los niños, sobre todo los malcriados, necesitan.

Hoy regresa a las carteleras de Ecuador la niñera más estrafalaria de la literatura inglesa, quien debe impartir cinco lecciones de vida a un grupo de traviesos y peleones chiquillos.

fakeFCKRemoveLa película, titulada oficialmente ‘El regreso de la nana mágica’, es una secuela de la original, estrenada en el 2005. En aquella ocasión, Nanny McPhee ayudó a un viudo, padre de seis niños empeñados en impedir la llegada de una madrastra.

En esta nueva aventura, la niñera irrumpe en la granja de la señora Green, que intenta llevar adelante la casa y el negocio mientras su marido está en el frente de la Segunda Guerra.

Obviamente, la señora Green no puede sola con sus tres hijos, a los que se suman dos sobrinos ‘pelucones’. Nanny McPhee aparece de repente, fea y autoritaria, supuestamente enviada por el Ejército, para educar a los niños con su bastón mágico.

La película, de marcado tono inglés (tiene una ligera ambiguedad entre el bien y el mal, distinta a un filme de Disney) está dirigida por Susanna White, aunque quien lleva la batuta es la actriz inglesa Emma Thompson, quien interpreta a Nanny McPhee y firma el guión,

El trabajo de Thompson es de gran factura, no solo por la representación de la niñera (que empieza fea pero que ese embellece cuando los niños aprenden una lección, metáfora de que las buenas acciones son útiles para todos), sino por la calidez de su historia, comparada como el corazón de un pan de dulce.

A diferencia de la primera parte, Thompson no adaptó uno de los tres libros de ‘Nurse Matilda’, creada por la autora británica Christianna Brand. Esta vez, la actriz inventó nuevos personajes y situaciones, aunque mantuvo el espíritu general de la obra, conservando los elementos del personaje Nanny McPhee, como el bastón, el diente, las verrugas, el cabello y, sobre todo, su magia, la cual puede desconcertar a los adultos por su exageración.

El relato ofrece escenas que harán el deleite de los más pequeños (la escena de los cerditos nadadores), aunque también hay partes que estrujarán el corazón (la llegada del terrible telegrama desde el frente).

El final es de mucha suavidad, con un regalo extra para los que vieron la primera parte y que dejará una pregunta en mente: ¿cuándo Nanny McPhee se hará cargo de mis hijas?

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