8 de May de 2010 00:00

Myriam Hernández abrió su gira 2010

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Redacción Guayaquil

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Con nuevo director musical y nuevos músicos, la cantante chilena Myriam Hernández presentó un renovado concierto. Se trata de una nueva etapa profesional de la artista que, en Guayaquil, empezó su gira 2010.

Tras cerca de 20 años de carrera, la chilena tiene un público cautivo. Sin embargo, esta vez apuesta para más. Esto se vio en su presentación, en el Centro de Convenciones, el jueves en la noche. Canciones rítmicas, con más pop, son parte de su repertorio.

Incluso, de la mano de su compatriota Roberto Trujillo (26 años), director musical, apuesta por ritmos actuales, incluso bordeando el hip hop . También hay más ritmo en los temas exitosos.

“Es la primera vez que participamos en un escenario”, dijo, poco antes de terminar el concierto.

Fueron cerca de dos horas en las que la intérprete de El hombre que yo amo y Ay amor cautivó a los cerca de 2000 asistentes que la aplaudieron siempre.

En su mayoría fueron mujeres. Lo hicieron en grupos, con un familiar, amiga o pareja. Juana Aguirre fue con su hermana Martina. Ambas superan los 35 años y dicen que son más que fans.

Si bien ingresaron a las 21:00, la hora y media de espera no fue tediosa para ellas. La actuación de la ecuatoriana Prisci Lamar, abriendo el concierto, fue un buen abreboca que levantó el ánimo. Interpretó temas que estuvieron a tono con la noche: Ya no regreso contigo, Ese hombre, Nuestro Juramento, El aguacate...

La chilena llegó a las 22:32. Hernández apareció de negro en el escenario y con De soledad inició su actuación, le siguió Tonto y Ese hombre. El primer griterío que luego se convirtió en un gigante coro vino con El hombre que yo amo. Esperó hasta la quinta canción para conversar con los asistentes. Recordó buenos momentos en el país, en Guayaquil. Agradeció a la gente que llegó a verla y no dejó de recordar a las madres por su festejo el domingo.

Con las luces del auditorio encendidas, Juana Aguirre se daba modos para tomar fotos de la cantante. Tarea un poco difícil ya que se encontraba a unos 15 metros del escenario y disponía de una cámara casera. Igual hacía Martina. La diferencia fue que lo hizo con la cámara de su teléfono.

Las luces se apagaron y la velada musical continuó. Antes, interactuó tan bien con el público a tal punto que reconcilió a unos esposos que estaban enojados.

Eres ocasionó otro griterío general, al igual que Amor amargo y Huele a peligro. El show siguió.

Cerca de la medianoche, y después de recibir aplausos, Myriam Hernández dejó el escenario. A esa hora, el clima estaba fresco. Eso alivianó el regreso a casa de Juana y Martina Aguirre.

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