25 de January de 2014 00:02

El lento repunte de los discos del Grammy

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Desde 1995 la industria musical compila cada año un disco con los artistas que participan en las categorías mimadas de los premios Grammy: Grabación del año, Artista femenina, Artista masculino, Canción y Artista revelación. Desde entonces, disqueras como Sony, Polygram, MCA, Elektra, RCA, Capitol, UTV, Warner, BMG, UM, Rhino, Jive, Universal y Atlantic han editado una o más veces esta serie, cediendo las canciones de sus catálogos.

El disco 'Grammy Nominees' llega a las tiendas en enero de cada año, días antes de la entrega de gramófonos dorados. Cada una de estas producciones tiene por objetivo ser una memoria musical global del año previo a la publicación. Sin embargo, tal y como la misma premiación, la serie se ha caracterizado por ser un reflejo de la estrecha definición del formato radial antes que ocuparse de la calidad musical.

Así, no es raro que en algunas de sus ediciones se haya obviado canciones que fueron más populares que las elecciones de los miembros de la Academia. Believe, de Cher (2000), Again, de Lenny Kravitz (2001), Drop It Like It's Hot, de Snoop Dogg (2005), Umbrella, de Rihanna (2008), Low, de Flo Rida (2009) o cualquier canción de Justin Bieber en el 2011 son ejemplos de algunas de esas omisiones.

Otro punto en su contra ha sido la inclusión paulatina de canciones que no fueron 'hits'. Que temas como Love's Divine, de Seal (2005), Devils & Dust, de Bruce Springsteen (2006) o Instant Karma, de U2 (2008), hayan tenido un lugar en las ediciones de sus respectivos años, da cuenta de que el Grammy y la mayoría de sus compilados -especialmente los anteriores al 2007- están lejos de ser la cápsula de tiempo que su competencia sí representa.

La serie británica de discos de éxitos del año, Now!, debutó en 1983 en el primer lugar de los listados de popularidad y desde entonces ha mantenido una hegemonía por sobre los demás intentos de recopilar lo mejor de la música anual. Por otro lado, la primera edición de los nominados al Grammy apenas llegó al puesto 26 en la Billboard 200. No obstante, aunque no tuvo un buen inicio, la serie estadounidense ha logrado volverse más relevante con el pasar del tiempo.

Así, en 1999, llegó por primera vez al top 10 y en el 2013 ocupó un respetable segundo puesto en el mismo listado; su más alto a la fecha. Pese a que aún no es un digno contendiente de su principal adversario -que en el 2013 lanzó hasta su propia cadena de televisión-, cada uno de los discos 'Grammy Nominees' ha sido certificado con oro por sus ventas desde hace seis años y ha vendido 9,1 millones de copias en EE.UU., según estadísticas de Nielsen Soundscan.

Hay algunas razones para que estos compilados hayan tenido un repunte. La primera es que se expandió el número de temas de 13 a un promedio de 21 por año. Otra es que se han vuelto algo más inclusivos. Por eso, actos como The Foofighters (rock), Lady Antebellum (country), Mumford&Sons (folk) o Skrillex (dubstep) han contado con el visto bueno de la Academia -aunque los mencionados siguen teniendo pinceladas de pop-.

De todas formas, la principal razón para que este compilado se haya vuelto más atractivo, es un criterio de selección menos peleado con las preferencias del público -aunque siempre hay una lista de canciones que no fueron populares- y que tiende a ser más conciso que la oferta de 'Now!' (dos discos con 22 canciones cada uno).

Este año, el disco incluye a favoritos del público como Lorde, Bruno Mars, Robert Thicke, Daft Punk, Katy Perry y Pink, quienes también dan paso a interesantes propuestas de géneros alternativos como Imagine Dragons (rock), James Blake (electro) o Kendrick Lamar (rap). El álbum lo cierran inclusiones cuestionables como las de Sara Bereilles y la tropa del country liderada por el veterano Tim McGrow.

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