18 de April de 2014 00:02

Un gladiador se impone ante la fuerza volcánica

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Una nueva fascinación por la figura de los gladiadores avanza entre las producciones cinematográficas con el sello de Hollywood. La adaptación televisiva de 'Spartacus' resultó exitosa y hace poco se vio que Hércules resolvía sus batallas no en los campos de la mitología sino en las arenas de Roma; y ahora la catástrofe que destruyó Pompeya llega al cine bajo la figura protagónica de otro combatiente esclavo: Milo.

A tal punto llega el protagonismo del gladiador y su historia de venganza, liberación y romance, que la erupción del volcán y el fin de la ciudad pasaron a ser telón de fondo (cuando no pretexto) en este relato audiovisual.

Lo conseguido por los efectos especiales se impone por sobre las interpretaciones, el desarrollo de los personajes y los conflictos de conspiración y manipulación que atraviesan la historia. La legendaria Pompeya y sus alrededores son bellamente reconstruidos, tomando en cuenta el orden de las ciudades romanas; así como su estructura social.

La trama, además de presentar la búsqueda del protagonista -en relación al poder militar de Roma y el yugo impuesto sobre tribus europeas-, intenta subvertir el orden social que regía en el imperio. Generales y políticos son enfrentados por el gladiador de turno -¿un nuevo Espartaco?- y por mujeres que anhelaban validarse como individuos en una sociedad patriarcal. Pero, finalmente, el romance vence a la épica.

Kit Harington

El actor británico, más conocido por el papel de Jon Snow en la serie 'Juego de Tronos', la adaptación televisiva de la saga de libros de George R.R. Martin, alcanza con el filme 'Pompeya' su cuarto rol en un largometraje cinematográfico.

El hecho histórico

La ciudad romana de Pompeya fue devastada por la erupción del volcán Vesubio el 24 de agosto del 79. La catástrofe se inició con una lluvia de ceniza, luego cayeron piedras volcánicas y piedra pómez. La ciudad quedó envuelta en nubes de azufre. Dos días después, el sol volvió a aparecer develando un paisaje de asolación y muerte.

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