27 de April de 2014 10:00

Fabián Cruz, el quinto ‘beatle’, sueña que toca en el escenario junto a McCartney

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La sala y el comedor, intensamente iluminados por los rayos de sol que entran por las múltiples ventanas, del departamento de Fabián Cruz están repletos de objetos alusivos al cuarteto de Liverpool.

Sobre la mesa reposan discos de vinilo, revistas y libros- entre ellos ‘Many Years From Now’, la biografía de Barry Miles sobre Paul McCartney, todos sobre Los Beatles.

Cerca de la entrada junto a una cómoda- apilados en un portadiscos,- yace la colección completa de CDs de los ‘Fab Four’ y de Macca.

Al lado, sobre uno de los sillones hay una camiseta. Tiene estampada una imagen en la que se ve a los cuatro ‘Beatles’ y la cara de Fabián insertada digitalmente. Debajo se lee: “Realmente fuimos cinco”.

Apenas entra a su casa Fabián se dirige hacia el equipo de sonido y conecta su iPod al aparato. Desde los parlantes las tonadas de I’ve seen a face se mezclan con la entusiasmada voz del dueño de casa.

“Son 21 años desde que fui al primer concierto de Paul McCartney”, dice sin dejar de sonreír. Fabián de 49 años es fanático de Los Beatles desde los 12 y admira sobre todo a quien fuera el bajista de la famosa agrupación.

Lo que primero fue un gusto, que nació porque estaba rodeado de amigos (del barrio en el cual vivía) que tenían afición por el cuarteto británico, con el tiempo se volvió una pasión que ha dominado todos los espacios de su vida.

Fue conociendo más sobre los integrantes con el paso de los años y se inclinó por Paul, se identificó con él por su particular estilo musical y su ideología. Así, ahora es un defensor acérrimo de Macca hasta el punto de involucrarse en acalorados debates en la red con tal de salvaguardar la imagen de su querido ídolo.

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“Musicalmente McCartney estuvo un paso adelante (de sus compañeros). Siempre tuvo facilidad para componer”, testifica con orgullo.

A escasos pasos en la mesa central de la sala, perfectamente dobladas y de diferentes colores, se exhiben camisetas alusivas a los ‘Fab Four’ y que Fabián usa continuamente, según asegura su esposa Marta Moreno.

Algunas de esas camisetas son souvenirs de conciertos, de los únicos dos a los que ha asistido. Cuando tenía 28 años- en 1993- el ‘beatlero’ viajó con un amigo del colegio a Orlando para asistir a una presentación parte de ‘The New World Tour’.

“Me acuerdo perfectamente cómo estaba vestido Paul…un pantalón negro y una camisa negra con figuras de pájaros negros”. Lo que más le impactó fue la nitidez y pureza del sonido, además de la magnitud del evento, ya que coreó las canciones al unísono con otras 80 000 almas.

Aun así, el devoto admirador certifica que este show fue superado- de largo- por el de Buenos Aires, en el estadio del River Plate, al que asistió junto a sus hijos en el año 2011. Este espectáculo fue parte de la gira ‘Up and Coming’.

El ambiente del concierto, alimentado por el público argentino- por la calidez latina- fue fenomenal e inolvidable para el fanático de Los Beatles. Los músicos de Paul, por momentos, permanecían estáticos sobre el escenario solo para escuchar los frenéticos gritos de los asistentes.

Para dar validez a su experiencia Fabián cuenta que en una entrevista Macca afirmó que nunca en su vida ha visto un público como el de Chile o Argentina.

Su fervor por el famoso cuarteto- especialmente por McCartney- no solo se evidencia en el que haya viajado lejos para asistir a estos dos conciertos. Las pruebas están esparcidas por todo su departamento.

Marta recuerda que además de la extensa variedad de objetos que se vislumbran por todas partes, Fabián tiene corbatas con temáticas ‘beatles’- la de A Hard Day’s Night es su favorita-, dos colecciones completas de discos de vinilo de Los Beatles (una para escuchar y otra que no ha salido jamás de su estuche), recortes de periódicos, fotografías…

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Desde que experimentó, en su adolescencia la fascinación por el grupo, el número de artículos ha aumentado casi exponencialmente. Algunos son regalos de amigos y familiares, otros los ha adquirido en viajes o los ha mandado a pedir.

En un aparador junto a una de las ventanas, acompañado de figuras sacadas de la película animada ‘Yellow Submarine’ y de postales, el afiche del concierto de Paul en Quito, varios DVD y tazas, hay un juego Monopolio edición especial The Beatles aun cubierto por un plástico transparente que lo hace pasar por nuevo. Este último fue un regalo de una sobrina.

Su amplio muestrario de artículos de Los Beatles- quien bien podría bastar para un museo- solo se equipara con los conocimientos enciclopédicos que tiene en relación al universo de los cuatro de Livepool.

Sabe cómo elige McCartney los repertorios para sus conciertos (tomando en cuenta los temas que ‘”más han pegado en el lugar al que va”, sobre su amistad con Lennon, sobre sus inicios en la banda y es capaz de distinguir los cambios en su voz a lo largo de los años. “Sabe todo sobre Paul”, dice su esposa riendo.

Pero, el amor que profesa por la banda- y principalmente su bajista- más que visible en su interminable colección, se nota en sus ojos, en su voz, en la alegría que le produce hablar de sus queridos ídolos.

De un momento a otro Fabián se levanta del sillón en el que estaba sentado y se dirige a una mesa localizada al lado de portadiscos. Toma en sus manos una pequeña caja de música color naranja y le da cuerda. Casi inaudible se percibe la melodía de Yesterday.

Cuando la caja ha dejado de sonar suelta una de sus últimas anécdotas. Sin timidez, confiesa que ha tenido sueños en los que toca con Paul McCartney y que él lo regresa a ver y asiente con la cabeza.

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