16 de May de 2010 00:00

Erotismo en el festival de Cannes

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Diego Batlle, Enviado especial, La Nación, GDA, Argentina

La provocación, el erotismo y el drama romántico marcaron la tónica de una primera jornada de las dos secciones oficiales, que estuvo dominada por completo por películas europeas y asiáticas.

La apertura de la competencia oficial fue con ‘Tournée’, cuarto largometraje como director de Mathieu Amalric.

Este es uno de los actores más prestigiosos y versátiles del cine francés, que aquí interpreta a un ex productor de televisión que abandona su exitosa vida en París para acompañar a unas bailarinas norteamericanas, ya veteranas, muy desinhibidas y orgullosas de exponer sus imperfectos cuerpos en público.

Este hombre divorciado, padre (bastante ausente) de dos hijos y dueño de una vida caótica intentará sostener como puede una muy intensa gira que él mismo va organizando por diversas ciudades de toda Francia.

Más allá de los profundos desniveles del filme, Amalric demuestra que es un director con talento, ingenio y, sobre todo, audacia.

Los números musicales son divertidos y se notan las influencias que él mismo hizo públicas aquí: la literatura de Céline, la tradición del cabaré parisiense, el cine de Pedro Almodóvar, la estética de Federico Fellini y el espíritu tragicómico de las películas de su mentor Arnaud Desplechin.

No menos extrema resultó la propuesta de ‘The Housemaid’, remake de uno de los grandes clásicos del cine coreano de todos los tiempos (se estrenó en 1960), ahora dirigida por otro verdadero experto del erotismo como Im Sang-soo (conocido en Argentina por ‘La esposa del buen abogado’). Se trata de un relato sobre la lucha de clases y la manipulación psicológica que tiene como protagonista a una joven y atractiva empleada doméstica que comienza a trabajar en la mansión de una familia multimillonaria.

Esta muchacha en apariencia sumisa e inocente producirá un brusco giro en el comportamiento de todos los integrantes en un relato convincente, que remite a la negrura impiadosa de la filmografía de Luis Buñuel y al Takashi Miike de Audition.

El tercer título en la lucha por la Palma de Oro fue también el menos interesante ‘Chongqing Blues’, nuevo trabajo del chino Wang Xiaoshuai (premiado en la edición 2005 de Cannes por Shanghai Dreams ).

Describe la odisea de un marinero que, luego de un largo viaje, se entera de la muerte de su hijo -al que no veía desde hacía 14 años- en un confuso hecho policial con toma de rehenes y ataques con cuchillo.

Ni su ex mujer ni la Policía ni los protagonistas o testigos de aquel hecho tienen demasiadas ganas de hablar con este hombre dominado por la culpa y la tristeza.

El filme arranca con una interesante descripción del lugar (con el trasfondo de los cambios socioeconómicos de la locomotora china), pero luego cae en explosiones melodramáticas.

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