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Don Omar se despidió de Quito y su público lo llamó

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25 de January de 2014 11:17

La fila avanzaba rápidamente en el Coliseo General Rumiñahui. Cientos de jóvenes, adultos y niños se disponían a disfrutar del concierto del puertorriqueño Don Omar. La Policía cumplió con el trabajo de brindar movilidad a los autos que transitaban por el sector.

Adentro el ambiente se calentó con la presencia de los ecuatorianos Los Kapone. Los nacionales, no estuvieron solos. Como grandes artistas, los tres jóvenes estuvieron junto al grupo de baile mixto Republik. Después de escuchar su éxito más pegado, Me gusta la farra, los urbanos se despidieron. En ese momento, el coliseo estaba a reventar, todas las localidades se vendieron.

Los colombianos Golpe a golpe salieron ataviados de negro con gorras amarillas y brillantes. A la voz de: ¡Qué viva quito!, alentaban a las chicas capitalinas a ponerse en pie. Amor bandido, fue el tema con el que abrieron su presentación. Junto a ellos, un grupo de bailarines les seguían los pasos sincronizados. Al final, pidieron la ayuda para corear su tema Juego de niños.

Un grupo de adolescentes entró precipitadamente a la arena. No eran reporteras, sino fans que estuvieron toda la mañana en el hotel donde se hospedó Don Omar. Al final de la tarde, les regalaron entradas VIP.

A las 22:00, el grupo colombiano Alkilados cambió bruscamente el ‘look’ urbano. Ataviados con camisas, corbatas y chaquetas, los artistas pusieron a bailar a la gente con sus temas de reggae-fusión. Un sonido pop con sintetizador manual, se apoderó del lugar. Un ukulele se dejó escuchar en el escenario. La canción más esperada y coreada fue Mona Lisa. “Dios los bendiga por cada uno de sus aplausos”, declararon los artistas.

La presentación del guitarrista guayaquileño del grupo causó furor en la masa. En medio de los aplausos, el ecuatoriano hizo sonar su guitarra eléctrica con un solo demostrativo. Para recalcar que su fuerte es el reggae, los colombianos cantaron Sweat: A la la long, del grupo jamaiquino, Inner Circle. Al final, remataron con unos ‘covers’ de Maná.

Cerca de las 23:00, un grupo de músicos calentaban instrumentos, anunciando el plato fuerte de la velada. La gente empezó a corear el nombre de Don Omar a todo pulmón.

El presentador Nick ‘The Hitman’ emocionaba, anticipadamente al público con la presencia del cantante. Después de un intervalo de música electrónica, fue anunciada oficialmente la salida del artista.

A las 23:25 salió Don Omar. Ataviado con un pantalón negro, saco negro y chaqueta ploma, aplaudió efusivamente a los asistentes quiteños. Fuegos artificiales salieron disparados de la tarima. El olor a pólvora se coló en el ambiente.

La gente sacó sus celulares e inundo el lugar de luces. Los éxitos del urbano comenzaron a sonar. En medio de flashes blancos y rojos, se veían dos pantallas gigantes. Junto al ‘Don’, un grupo de bailarines se movían al compás de sus canciones pegajosas. El humo que salía del piso, le daba un toque más teatral al show. La canción Como se menea hizo honor a su nombre y puso a bailar a medio mundo. Esto, mientras el boricua gritaba “¡Qué viva Quito!”.

Un grupo mixto de bailarines se unió y se separó, al son de Cuéntale, otro de sus éxitos. Cerca de la medianoche, las luces bajaron y se escuchó un solo de piano. Ese fue el preludio para escuchar el famoso tema Pobre diabla. La gente hipnotizada coreaba la canción, mientras Don Omar se paró en un gran parlante en el centro del escenario.

Una joven en silla de ruedas sintió gran alegría al contemplar de cerca a su artista favorito. Sin embargo, pensó que en la pantalla grande (‘Rápido y furioso’) se lo ve mejor.

Don Omar pidió aplausos para su banda, los bailarines y el público.

Salió el sol, fue el tema que instó un cambio de vestuario. Omar seguía con su facha semiformal, pero su bailarines portaban chaquetas verdes con lentejuelas blancas. El cantante se ‘confesó’: nació en 1978 y como cualquier ser humano cayó en las garras de la delincuencia y después se redimió, por gracia divina. El corto discurso dio paso al tema Bandolero. No faltó el peluche lanzado con violencia por una fan.

Los bailarines se unieron en el  baile de La Lambada. La gente adivinó que se venía la canción Danza Kunduro y aplaudió al son del ritmo brasileño. A continuación, le siguió el tema Taboo.

El puertorriqueño hizo una señal de despedida y las luces se apagaron. El amague sirvió, el público coreó su nombre y el artista volvió a salir. Dale don dale, fue el éxito que cerró el evento urbano. Don Omar volvió a aparecer para despedirse formalmente, con un cuadre al estilo militar y un beso al aire.

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