5 de June de 2010 00:00

Choque de Titanes llenó la plaza de toros

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Redacción Espectáculos

A las 19:45, el grupo ecuatoriano Skala animaba el ingreso del público al concierto Choque de Titanes. Mientras las gradas de la plaza de toros de Iñaquito se llenaban de vallenateros, la música tropical sonaba fuerte en los 16 parlantes.En la av. Amazonas, las filas para ingresar a la plaza eran largas. Iban en ambos sentidos de la vía para entrar por las dos puertas abiertas para el evento. La Policía controlaba la venta de licor y revisaba que los espectadores no ingresen con botellas de alcohol. El personal de seguridad, mientras tanto, controlaba la autenticidad de los boletos. A las 20:00, la plaza estaba casi llena y el público coreaba las canciones. Al ritmo de Que nadie sepa mi sufrir, la gente bailaba e imitaba los pasos de los miembros del grupo ecuatoriano. En las gradas y en la arena las parejas empezaban a bailar para aliviar el frío que se sentía en el norte de Quito. A las 20:10, Skala se despidió y se llevó el aplauso de los asistentes. Los comerciantes de canguil, luces fluorescentes, refrescos y chicles alzaban la voz para vender sus productos. Personal de la Defensa Civil, Bomberos y Cruz Roja estaba atento en los alrededores del ruedo para casos de emergencia. A las 20:15, el colombiano Pablo Parra y el Pentagrama Vallenato salieron al escenario. Al son del acordeón y entonando una canción muy alegre, Parra inició su show y puso a bailar a la gente. Vestido con una camiseta negra con rayas grises y un jean negro, Parra cantó Uno quiere pa' que lo quieran. Los siete integrantes del grupo vestían camisas blancas con rayas azules; solo el octavo integrante, quien tocaba el acordeón, llevaba una camisa celeste. Me ilusioné, el segundo tema que interpretó el colombiano, puso de pie a todos los asistentes, quienes bailaron y corearon la canción. Parra la interpretaba con los ojos cerrados y bailaba para animar a la gente. A pesar de que el ingreso de las personas fue rápido, esto no ocurrió con la prensa. La desorganización en el momento de entregar las acreditaciones ocasionó problemas, especialmente al tratar de identificar a periodistas y fanáticos del vallenato.

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