20 de February de 2014 15:41

Big Time Rush, un show de ida y vuelta

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Muy satisfactorias fueron las primeras impresiones que dejó la fanaticada de Quito en algunos de los miembros de Big Time Rush, luego de su concierto la noche de este miércoles 19 en el Ágora de la Casa de la Cultura.

“Quito! Esta noche fue #eléctrico Gracias Ecuador por un show increíble!!”, escribió Carlos Pena, uno de los integrantes de la agrupación juvenil. Fue a través de él y su buen español que la banda se mantuvo cerca de su público durante el concierto.

Esa cercanía y la constante interacción de los artistas con los asistentes fue uno los mayores aciertos del show musical. La producción escenográfica bastante dinámica y colorida con pantallas digitales, pirotecnia fría, luces robóticas y un escenario elevado fue otro de los elementos destacados. Un espectáculo visual agradable, en el que los artistas no solo mantenían la atención del espectador entre frases elocuentes y sus recorridos por el escenario, también se ganaban al público con sus sincronizados bailes y sus saltos y juegos en la cama elástica instalada en el centro del escenario.

En la apertura del evento se destacó el manejo escénico de DRE, Valentina López y Olivia Somerlyn, tres artistas juveniles que propiciaron los primeros aplausos con una fuerte dosis de pop y electrónica.

Los BTR iniciaron la primera parte de su concierto con una fuerte descarga de pop y baile. El talento vocal y dancístico quedaron expuestos en temas como Better with you, Windows Down, 24/seven, Amazing. “You all had tons of energy!”, se lee en la cuenta oficial de la banda que replica un tuit de Kendall Schmidt.

En los graderíos, los carteles, aplausos y gritos venían de un público predominantemente joven. Algunos adultos que acompañaban a los más pequeños se dejaban contagiar por el ritmo pop y electrónico de las canciones y se sumaban a los aplausos. Mahira Proaño era una de los nueve padres de familia que había acompañado al concierto a un grupo de 18 estudiantes del Liceo Campoverde. Los niños y niñas entre 5 y 11 años corrían, bailaban y gritaban en los graderíos bajo la tutela de los padres de familia. Terminar temprano los deberes y levantarse para ir temprano a la escuela al siguiente día habían sido las condiciones para poder asistir al concierto, cuenta Proaño.

Luego de una momentánea pausa, James Maslow propuso un cambio de ritmo con su interpretación solista de Shot in the dark en el piano. Una selección de temas acústicos –entre los que se escucharon Like nobody’s around, Na na na, You’re not alone, que incluyó un par de guitarras en vivo se convirtieron en el momento romántico de la noche. Un momento mágico para cuatro fans que fueron invitados a subir al escenario para compartir una canción con la banda.

Ya para la tercera parte del show, los más pequeños hacían un gran esfuerzo por vencer el sueño. Para otros cientos de niños y jóvenes, en cambio, las dos horas y media de música parecían insuficientes. “Crazy show in Ecuador last night! Cool to play in Quito, one of the highest capital cities in the world… And maybe one of the loudest!” escribió Logan Henderson en Twitter.

Era la primera vez que Stephanie Carrillo y Carlos Cisneros asistían junto a su hijo Sebastián, de 3 años, a un concierto. Con Sebastián sobre los hombros de su padre, la familia disfrutó cada momento del concierto de la banda que descubrieron a través de la televisión y que ahora recorren los escenario de Latinoamérica con su espectáculo musical.

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