8 de May de 2010 00:00

Aventura cautivó al público quiteño

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Redacción Espectáculo

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En la cancha del estadio Olímpico Atahualpa, los fans de la bachata de Aventura intentaban bailar el apretado y singular paso del género pese al tumulto.

Según datos proporcionados por los organizadores, unas 40 000 personas llenaron todas las localidades del estadio.

Así, Aventura, de República Dominicana, sumó otro lleno a su exitosa carrera que se cierra con el tour The last. Fue un espectáculo, en el cual el vocalista Anthony Romeo Santos demostró por qué convoca y llena varios escenarios de EE.UU., México, Centro y Sudamérica. Romeo es un verdadero ‘showman’. Explotó al máximo no solo el éxito de sus canciones, sino también sus atributos físicos.

Usando pantalones ceñidos, primero uno crema y luego un azul, el cantante entusiasmó a decenas de chicas por sus movimientos de cadera y su desenvolvimiento escénico, en dos horas y 10 minutos de concierto.

El escenario fue para él, además una pasarela: caminaba despacio dando espaldas al público, subía las escaleras y lanzaba sensuales miradas a la gente.

Tanto él como Lenny, Henry y Max Santos, los demás integrantes del grupo, intercambiaban miradas con las fans de las primeras filas, les sonreían y les hacían guiños. Ellas cantaban casi sin parar los éxitos del grupo que, para iniciar su espectáculo, eligió el tema Por un segundo y para cerrarlo, Dile al amor.

Había canciones para todos los gustos: para parejas en plena ‘luna de miel’, como Mi corazoncito, Por un beso o Noche de sexo.

Las parejas, entre verso y verso, se contagiaban del romanticismo de sus letras y aprovechaban para darse prolongados besos.

Otras, como Dile al amor, Su veneno o El perdedor eran coreadas por los desilusionados. Pero la gente no solo fue a bailar y a cantar. Muchos se ingeniaron la manera de meter al estadio Olímpico Atahualpa botellas de licor, pese a los controles en todos los accesos. Y quienes no pudieron filtrar sus bebidas al lugar, aprovechaban el paso de los vendedores que esconden entre gritos de “aguas, colas, aguas” , un discreto “Trópico, Zhumir, Trópico”.

Uno de los temas más coreados de la noche fue Los infieles y sus versos: “Quítate la ropa lentamente quiero amanecer contigo, y cuidado si sospechan los vecinos , mi mujer o tu marido. Que nos perdone nuestro Divino Señor si cometemos un delito, pero Adán y Eva pecaron por tentación tu y yo no somos distintos”.

También hubo espacio para la emotividad. Uno fue cuando el grupo interpretó canciones de sus primeros discos como: Hermanita, Alexandra, La boda y Angelito. En medio del show, el cantante provocaba más gritos de sus fans usando frases como “siempre recuerdo a Ecuador, es uno de mis públicos más fieles”.

El cantante bromeaba con el público y recreaba verdaderas historias de telenovela, en las que él, alguna fan y su novio, eran parte de un triángulo amoroso.

Al finalizar el show, las salidas en las localidades de vip y cancha se volvieron tortuosas, pues el público se agolpaba en una de las estrechas puertas que dan a los camerinos del estadio. Según informó el personal de seguridad, cerca de 5 000 personas se quedaron para el clásico ‘veredazo’, lo que causó una gran congestión vehicular. Sin embargo, fans, como Pablo Villacís, quien fue con su novia al concierto, se fueron satisfechos. “Trajeron la bachata a lugares en donde ese ritmo aún no era tan difundido”, dijeron.

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