4 de agosto de 2017 00:00

La enseñanza del kichwa guió una colonia vacacional en Loja

La instructora Gabriela Albuja, de Yachay Kawsay, les enseñó a los niños a elaborar una caja  didáctica. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

La instructora Gabriela Albuja, de Yachay Kawsay, les enseñó a los niños a elaborar una caja didáctica. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

Aprovechar las vacaciones escolares para realizar actividades infantiles es beneficioso para los niños. Pero Yachay Kawsay le sacó mayor provecho: desarrolló una colonia vacacional para que los niños aprendieran el kichwa con actividades lúdicas.

Este tercer campamento tuvo como objetivo fortalecer la enseñanza de esta lengua en los niños del cantón lojano de Saraguro. El proyecto empezó el 14 de julio último en la comunidad indígena de Gunudel-Gulagpamba y culminará esta semana.

Participan 15 menores de tres a 11 años quienes cumplieron una agenda de dos jornadas diarias, durante una semana. En las clases de la instructora, Gabriela Albuja, no hubo espacio para el español. Todo se decía en kichwa.

La mayoría de niños conocía las palabras básicas de esta lengua como saludos, colores o los días. “La idea es que ellos activen el kichwa que llevan dentro y los otros que empiecen a identificar y utilizar algunas palabras”, dijo Albuja.

Por ejemplo, en una tarde trabajaron en manualidades y juegos tradicionales. A la escuela Yachay Kawsay llegó Albuja y les dijo: urqhupuy uchutay. Enseguida los niños corrieron a cambiarse de zapatos para empezar la jornada.

Tras haber colocado los materiales sobre la mesa, al aire libre, la instructora les dijo shamuy (vengan) y todos se agruparon. Sarita Vacacela, de nueve, y Adrián Poma, de tres años, pidieron llutana (goma) y kuchuna (tijeras). Con los materiales cortaron y pegaron tiras de papel que usaron para la decoración de una caja.

Yachay Kawsay
es una organización social que impulsa programas de educación comunitaria, todo el año, como alternativa para desarrollar la inteligencia de los niños. No evalúan el aprendizaje con una calificación sino que describen los objetivos alcanzados de cada participante.

Mientras los niños trabajaban, escuchaban música andina. Cuando no se oía nada, la pedían a la instructora. Algunos como Camilo Vacacela, de seis años, hasta se paraban a bailar o coreaban las letras.

En el campamento vacacional, todas las actividades programadas se relacionaban con la forma de vida de las familias de cada niño. Por ejemplo, en la primera semana organizaron un almuerzo comunitario (mikuna saylla wasipi).

Como estrategia para fortalecer el aprendizaje de la lengua, los niños también recorrieron comunidades indígenas como Gera, donde se habla exclusivamente el kichwa. Esta comunidad está ubicada a 10 minutos del centro de Saraguro y conserva la originalidad de sus viviendas de adobe.

Allí conocieron la forma de vida de las familias a partir del hilado de la lana de borrego, de los cultivos mediante huertos y del consumo del guajango, la tradicional bebida que elaboran con el zumo del penco que crece en abundancia en esta zona y que según los habitantes, tiene propiedades medicinales.

También realizaron caminatas turísticas por el bosque nublado de Washapamba, Virgen de Agua Santa en Oñakapak, a las cuevas de Hisikaka… y en la parte artesanal conocieron el taller de alfarería de Manuel Guamán, donde elaboraron figuras de cerámica.

“Los paseos me encantaron porque nos enseñaron a acampar, jugamos al aire libre y nos divertimos con los juegos de vocabularios y de retos en equipos”, dijo Martín Mantilla, de 13 años.

Según Gabriela Albuja, los padres de familia de los niños participantes tienen la plena convicción de que el idioma originario es una herencia mucho más valiosa que cualquier hallazgo. “El kichwa también está en las ruinas, pero para que siga vivo debemos usarlo y escribirlo”.

Según esta lingüista, cuando se abrió la educación intercultural bilingüe, los padres de familia pensaron que le cargaban la responsabilidad del aprendizaje de esta lengua a las escuelas. Ella cree que las bases de este idioma deberían darse en el entorno del hogar. “Pero en la actualidad hay más propuestas como esta colonia vacacional para fortalecer la lengua materna en Saraguro”.

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