11 de junio de 2014 17:46

El encuentro sexual después de la llegada del hijo

La mejor manera de enseñar a los hijos sobre el amor es con el ejemplo, es decir, tener una relación amorosa de pareja. Foto: Archivo EL COMERCIO

La mejor manera de enseñar a los hijos sobre el amor es con el ejemplo, es decir, tener una relación amorosa de pareja. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Laura de Jarrín. Editora revista FAMILIA

Según la doctora Ellen Kreidman, autora del bestseller ‘¿Hay sexo luego de los hijos?’, una de las mejores maneras de enseñar a los niños el amor es tener una relación amorosa con la pareja.

Ellen ayuda a los padres a convertirse en una mejor pareja y mejores amantes a través de la información requerida para enfrentar esa llama que suele empezar a apagarse con la llegada de un bebé al hogar.

Una mujer convertida en madre comenta que luego de la llegada de los hijos, ella y su marido parecen ser la típica pareja, excepto que mantienen un pequeño secreto: durante los últimos cuatro años han tenido un compañero o una compañera en su cama y no se trata de algo sórdido sino de la visita permanente de los hijos a la recámara matrimonial.

El bebé en la cama

“Comencé inocentemente, como lo hacen muchísimas madres, a permitir que mi hijo de un año se quede dormido en nuestra cama para luego llevarle a su cuna. ¿Por qué lo hicimos? Es una buena pregunta que me he venido haciendo desde hace cuatro años cada vez que intento devolver a su cama a mi hijo luego de una noche de recibir codazos de su parte y de la molestia que sentimos como pareja porque no hay forma de mantener una relación íntima cuando los hijos deciden pasarse a la media noche a la cama de sus padres”, señala Marina, una joven madre que está bastante desesperada con la situación.


¿Matan los hijos el deseo sexual de sus padres?

Algunas de las parejas consultadas consideran que no son los niños los que interfieren la vida sexual de sus padres, son los padres los que han permitido que esto suceda porque han dejado que se suban a su cama en mitad de la noche y los niños se han adaptado a esta permisividad.

Muchos consejeros creen que sí es posible tener hijos y al mismo tiempo mantener la necesaria vida sexual de la pareja. La doctora Kreidman, dice en su libro que una de las mejores maneras de demostrar a los hijos el amor es mediante una relación amorosa entre los esposos, ella proporciona varias sugerencias para que las parejas se conviertan en mejores padres al mantener mejores relaciones como amantes.

“Es difícil cambiar los escenarios y pasar del rol de padre al de amante en un segundo. Hacer esta transición comienza con cambiar la forma en que nos referimos a nuestras parejas, por ejemplo, calificar al esposo de ‘papi’ o a la esposa de ‘mami’ ya es una forma de evitar que la pareja se sienta sexy”, dice Kreidman.

Otro de los graves problemas es la rutina, en lugar de ser una pareja que busca amarse y complementarse sexualmente, él y ella se van convirtiendo en socios en el trabajo del hogar y fuera de este. Y, cuando esto sucede, las pareja terminan por mantener una rutina sexual  que poco a poco hace que se sientan muy mal.

Según Kreidman, las parejas pueden lograr que su vida sexual se mantenga permanentemente como algo creativo, excitante y emocionante. “Las parejas deben pasar un fin de semana a solas sin los hijos cada dos o tres meses, una especie de luna de miel cada cierto tiempo para poder disfrutar el uno del otro”.

Además, sugiere que dejen de pensar en el tiempo porque si esa es la excusa permanente terminará por destrozar una parte vital de la vida en pareja: el encuentro sexual.

Cuando se quiere, se puede y, francamente, ¿quién no quiere disfrutar de una noche de amor y dar rienda suelta al deseo, fortaleciendo además la relación que se basa en pilares básicos: amor, comprensión y unión física, psicológica y sexual.

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