17 de noviembre de 2017 07:52

Els Comediants inauguró la segunda edición del Festival de Loja

Els Comediants en la inauguración de la segunda edición del Festival de Artes Vivas de Loja. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Els Comediants en la inauguración de la segunda edición del Festival de Artes Vivas de Loja. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Gabriel Flores

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Son siete pero ayer, (16 de noviembre del 2017) en el proscenio del Teatro Nacional Benjamín Carrión de Loja, se multiplicaron por tres y por cuatro. Fueron hombres y mujeres anónimos de rostros inciertos que narraron el ciclo de la vida desde el nacimiento hasta la muerte; se convirtieron en Angela Merkel y Donald Trump en medio de una pelea por obtener el poder del mundo; y también fueron zorros, elefantes y leones, grandes bestias, que a través de fábulas mostraron las debilidades del ser humano.

'Zibaldone', la obra que estrenó la compañía española Els Comediants en la inauguración de la segunda edición del Festival de Artes Vivas de Loja, fue un espectáculo poblado no solo por decenas de personajes sino también de lenguajes teatrales. Ahí estuvieron guiños a la danza teatro popularizada por la artista alemana Pina Bausch, salpicados de referencias a la estética de René Magritte; muñecos de grandes cabezas propios de las fiestas populares y narraciones de cuentos que se remontan a la India de siglos pasados.

Els Comediants en la inauguración de la segunda edición del Festival de Artes Vivas de Loja. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO


El nombre de la obra es un término que se usaba en la comedia del arte para representar diferentes situaciones cuando los artistas viajaban de pueblo en pueblo. Su objetivo era mostrar al público, a través de diferentes registros, pequeños fragmentos de lo que estaba pasando en la vida política y social de la gente.

El zibaldone montado por Els Comediants, un collage escénico de gran factura, comenzó a las 20:00 en la entrada del teatro cuando varios personajes entre ellos un director de cine de los años veinte empezó a jugar con el público, entre el que estaban funcionarios como Augusto Barrera, titular de la Senescyt, y Andrea Nina, viceministra de cultura, quienes dejaron, por segundos, la formalidad del acto inaugural y se divirtieron con el pequeño performance.

Els Comediants en la inauguración de la segunda edición del Festival de Artes Vivas de Loja. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO


Adentro, antes de llegar al proscenio, algunos personajes antropomorfos, subieron y bajaron las gradas, soltaron sonidos guturales y se acercaron sin empacho al público para hablarle de cerca. La gente sonreía con timidez y tomaba fotos.

Una de las características de esta compañía, que en 1992 participó en la clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona, es esa búsqueda de cercanía con el público, una herencia de su participación en las fiestas populares de Cataluña, en las que a estas alturas ya son invitados de cajón.

Con 'Zibaldone' los integrantes de Els Comediants mostraron que la comedia, va más allá de la búsqueda de la sonrisa fácil o el aplauso gratuito del público y que se puede convertir con facilidad en un espacio de reflexión personal, en un espejo de esos que obsesionaban a Jorge Luis Borges y en los que se pueden ver las nimiedades de la vida, esas situaciones que en apariencia no tienen valía pero que casi siempre definen a las personas.

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