6 de julio de 2017 19:45

Cuatro actrices brasileñas luchan contra el estereotipo en ‘El Negocio’

La serie, estrenada en el 2013, narra la historia de Karin (Mandelli), Luna (Schalch) y Magali (Batista), quienes hicieron del servicio de acompañantes de lujo (escorts) un exitoso negocio a partir de diversas estrategias de marketing

La serie, estrenada en el 2013, narra la historia de Karin (Mandelli), Luna (Schalch) y Magali (Batista), quienes hicieron del servicio de acompañantes de lujo (escorts) un exitoso negocio a partir de diversas estrategias de marketing. Foto: Facebook / El Negocio - HBO

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Fernando Criollo
Redactor (I)

Después de cuatro meses de trabajo, los capítulos de la cuarta temporada de ‘El Negocio’ están listos y solo falta definir la fecha de estreno. Esta será la última temporada de la producción original de HBO, filmada en Brasil y protagonizada por Rafaela Mandelli, Juliana Schalch, Michelle Batista y Aline Jones.

Cuatro actrices brasileñas que se han arriesgado a ser parte de un proyecto que explora el mundo de la prostitución, pero abordado desde un punto de vista empresarial. La serie, estrenada en el 2013, narra la historia de Karin (Mandelli), Luna (Schalch) y Magali (Batista), quienes hicieron del servicio de acompañantes de lujo (escorts) un exitoso negocio a partir de diversas estrategias de marketing y la creación de su propia empresa.

Para la segunda temporada, el éxito de la compañía despertó el interés y la envidia de la competencia. Esto llevó a las protagonistas a enfrentar una serie de problemas legales y personales por defender su negocio, en una tercera temporada en la que Mía (Jones) se suma el equipo. En la temporada final, Karin decide hacer pública su historia para hacer frente a los sectores más conservadores de la sociedad y los prejuicios contra las escorts.

En una entrevista desde el set de rodaje en Brasil, las cuatro protagonistas hablaron sobre su experiencia en una serie arriesgada en su temática y enfoque. Cuando arrancó el proyecto, para las actrices fue una sorpresa recibir la propuesta de una serie que mezclaba los negocios y la prostitución. “Sabemos que cuando se habla de prostitución siempre hay riesgo de caer en el estereotipo. Pero como actrices teníamos el deber de contar esta historia sin prejuicios”, explica Schalch. Esos prejuicios incluían el rodaje de escenas íntimas, “que suelen pensarse desde un punto de vista machista, para un público masculino”, explica Batista. Sin embargo, la actriz asegura que durante la producción fueron las actrices con la guía de los directores quienes se empoderaron de sus propias escenas.

Por su parte, Jones seguía la historia de lejos, como televidente, hasta que fue convocada para ser la cuarta integrante del equipo. “Me gustó la libertad y la seguridad de estas tres mujeres. Las mujeres bonitas intentamos probar que somos más que eso y en ese proceso terminamos por endurecernos y masculinizarnos. Pero las mujeres de la serie usan su belleza e inteligencia como la fuerza de su negocio”, explica la intérprete.

Las actrices también han sabido rentabilizar la duración de este proyecto a su favor. “Un trabajo tan largo con un núcleo muy cercano nos da la oportunidad de profundizar en cada personaje y la interpretación. Con eso ganamos más seguridad profesionalmente”, asegura Batista. Además de la confianza, la serie también ha dejado huellas a nivel personal. “Lo bueno de hacer algo tan largo es tener la capacidad de demostrar cómo los personajes cambian sus actitudes y opiniones mientras nosotras también lo hacemos en la vida real”, dice Schalch.

El compromiso de este equipo de trabajo ha dado como resultado una serie de cuatro temporadas producidas en cinco años y un cúmulo de experiencias profesionales y personales. Batista, por ejemplo, dice que las escenas con Magali son la parte más divertida del trabajo porque están llenas de humor. Mientras que lo más difícil es haber encontrado el balance entre la mujer seductora, vulgar y elegante de su personaje. Schalch también tuvo la oportunidad de trabajar más la comedia con el personaje de Luna. “Los juegos que hace, las mentiras que cuenta y me divierto mucho con sus peripecias”, recuerda. Mientras que para Jones, seguir un ritmo muy específico y exigente al interpretar a Mía fue uno de sus mayores retos profesionales.

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