7 de agosto de 2015 16:28

Modelo pospone el inicio de quimioterapia para no terminar su embarazo

Elizaveta Bulokhova posó junto a su hijo para el fotógrafo Manolo Cerón. Las imágenes dieron a conocer su historia al mundo. Foto: Tumblr/ Manolo Cerón.

Elizaveta Bulokhova posó junto a su hijo para el fotógrafo Manolo Cerón. Las imágenes dieron a conocer su historia al mundo. Foto: Tumblr/ Manolo Cerón.

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Redacción Elcomercio.com

En el 2014, los médicos le comunicaron a la modelo Elizaveta Bulokhova la noticia de que padecía osteosarcoma, el cáncer oseo más común entre adolescentes y jóvenes. Un mes antes le habían entregado mejores noticias, estaba embarazada.

Los médicos le habían aconsejado poner fin a su embarazo, pues de lo contrario no podría empezar el tratamiento de quimioterapia. Bulokhova puso a su hijo primero, consciente de que el esperar disminuía sus posibilidades de sobrevivir decidió esperar al nacimiento de su hijo para iniciar el tratamiento.

Pero Bulokhova tenía que ser operada. En una cirugía los doctores le retiraron un 95% de su barbilla que se había visto afectada por la enfermedad. Como consecuencia del cáncer, sus heridas demoraron en secar y fue así como obtuvo el tiempo suficiente para esperar a que su hijo naciera luego de 7 meses de embarazo. Poco tiempo después, la madre tuvo que someterse a agresivos tratamientos de quimioterapia para poder combatir el osteosarcoma.

Elizaveta, Valentín, su hijo, y el padre del niño, Roman Troubetskoi, fueron fotografiados a inicios de agosto por el canadiense Manolo Ceron. Su lente captó imágenes que muestran una familia que Elizaveta reconoce, nunca pensó llegar a tener. La mujer aparece con el rostro pintado de colores, sosteniendo a su hijo.

Fue así como esta modelo de 25 años volvió a ponerse frente a las cámaras. Según dijo en entrevistas al DailyMail y a la revista Cosmopolitan lo hizo “para recordar las cosas. Extraño mi trabajo, la atmósfera y estar frente a una cámara”. Consultada sobre cómo fue la experiencia de ser fotografiada respondió que se sintió “como si nada hubiera cambiado”.

Las imágenes la muestran, según dice, tal y como es, pues le pidió al fotógrafo no hacer retoques en las cicatrices que le dejó la enfermedad, queriendo aceptarlas y aceptarse como es y reconociendo el gran trabajo que hizo su cirujano. “Para mi se ven como obras de arte”. Esta sesión de fotos también tiene el objetivo de combatir los estereotipos de belleza, asegura esta modelo canadiense. “Quiero recordarles a las personas que son ellos quienes definen qué es bello”.

Resaltó, además, que las imperfecciones se vuelven perfectas para cada persona. “Las cicatrices, el cuerpo sin cabellos te recuerdan lo fuerte que eres, cómo venciste el cáncer. Te enorgulleces de ser quien eres como persona y eso se vuelve más importante”, concluye.

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