2 de marzo de 2015 10:21

El 'efecto' John Oliver pone a reír y pensar a EE.UU.

El estadounidense John Oliver es el presentador del programa 'Last Week Tonight' que se transmite en HBO. Foto: Facebook/ Last Week Tonight with John Oliver.

El británico John Oliver es el presentador del programa 'Last Week Tonight' que se transmite en HBO. Foto: Facebook/ Last Week Tonight with John Oliver.

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Agencia AFP

La neutralidad de Internet se salvó por un pelo en EE.UU., al menos por un tiempo, en parte gracias a la campaña del humorista inglés John Oliver, quien desde desde su programa satírico en HBO pone a pensar y reaccionar sobre lo que no va bien.

En una noche de domingo de junio de 2014, a las 23:00 hora local, Oliver se presentó, con el fondo de una música grandilocuente de fondo, y se dirigió de manera solemne a los internautas.

"Por una vez en su vida, canalicen su cólera de manera útil" olvidando los videos de bebés y las celulitis de las actrices, dijo a los cuatro millones de telespectadores de su programa satírico "Last Week Tonight with John Oliver", que emite la cadena HBO.

El humorista llamó a inundar de correos a la Comisión Federal de Telecomunicaciones (FCC), ente regulador de telecomunicaciones en Estados Unidos.

Con un acento "brummie" de su ciudad natal Birmingham, explicó durante 15 minutos lo importante que es la necesidad de defender la "neutralidad de internet".

Efectivamente la FCC, -que recibió miles de correos- adoptó el jueves siguiente una nueva reglamentación para impedir la creación de una internet de dos velocidades, pese a que sus detractores habían amenazado con presentar recursos judiciales en su contra.

"Los millones de comentarios fueron inspirados por Oliver de manera aplastante. Hubiese sido menos probable que la FCC tomara una decisión así sin su intervención", aseguró a la AFP Aram Sinnreich, profesor de periodismo de la Rutgers University de Nueva Jersey, este de Estados Unidos.

La popularidad de Oliver, cuyo programa acaba de empezar su segunda temporada, estalló en 2013, cuando reemplazó de manera imprevista a Jon Stewart en Comedy Central.

El humorista estrella había decidido tomarse un descanso de su emisión de culto "The Daily Show", una parodia del diario, para realizar una película.

"Haré todo por él, ya sea animar su emisión o deshacerme de un cadáver", había dicho Oliver en ese momento.

"Efecto John Oliver"

La suplencia de Oliver fue tan exitosa que HBO le propuso realizar su propia emisión de 30 minutos. Ahora le que acaba de asegurar dos temporadas más.

El humorista se presenta como un típico presentador de noticiero: sentado detrás de un escritorio, vestido de chaqueta, corbata y lentes cuadrados. Con argumentos claros, documentados, y de manera muy graciosa, Oliver ya puso en la picota a las vitaminas, la militarización de la policía estadounidense y la corrupción en el fútbol.

Oliver también aborda temas internacionales, como la deuda Argentina, la estrategia comunicativa del presidente de Ecuador o las alpacas de Perú.

"Hay un efecto 'John Oliver' que impacta en la vida real", tituló recientemente la revista Time.

"Jon Stewart había llevado muy lejos la crítica de la información en la televisión y a los hombres políticos", comenta Lance Strate, profesor de comunicación de la Fordham University en Nueva York. "Oliver lo amplificó aún más".

Los dos humoristas "hacen el trabajo que debería hacer la prensa, al denunciar las contradicciones y la hipocresía de los políticos, del mundo de los negocios y de los nuevos medios", agrega.

"Muchos estadounidenses adoran el humor inglés", destaca Paul Booth, que enseña medios y cine en la DePaul University de Chicago.

Desde Chaplin, Stan Laurel (de Laurel y Hardy) , despúes Peter Sellers o los Monty Python, "John Oliver se parece a lo que mejor se hace en el humor inglés. Es astuto, espiritual, encantador, se burla de él mismo, pero también puede ser muy estadounidense, irónico y parcial", dice.

El exestudiante de Cambridge empezó su carrera de cómico en Gran Bretaña antes de cruzar el océano Atlántico para dar una audición para "Daily Show" en 2006. Desde entonces se convirtió en "el corresponsal británico".

Casado con una estadounidense, dice que ama la TV de realidad, parece que no le gusta Iowa (norte) y detesta los masajes: "No soporto la idea de que un extraño me obligue físicamente a relajarme", dijo recientemente a la revista Vanity Fair.

"Si quieres hacer algo diabólico hacelo en algo aburrido. Apple podría publicar todo el Mein Kampf en su aceptación de uso de iTunes y uno cliquearía 'acepto', 'acepto', 'acepto'", concluyó Oliver.

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