6 de marzo de 2017 00:00

La maternidad se extiende hacia los 40

Eliana Proaño tuvo a su segunda hija cerca de los 43 años.  La pequeña Abi tiene una diferencia de 18 años con su hermana mayor. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO.

Eliana Proaño tuvo a su segunda hija cerca de los 43 años. La pequeña Abi tiene una diferencia de 18 años con su hermana mayor. Foto: Alfredo Lagla/ EL COMERCIO.

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Paola Gavilanes

Cada año aumenta el número de mujeres que se convierten en madres pasados los 40 años. Sucede, según Cristian Espinosa Araujo, especializado en Medicina Materno-Fetal, porque ahora más mujeres priorizan sus estudios, trabajo, viajes, familia. “Y cuando se deciden ya están en los 40”.

Otro motivo para concebir a esa edad es que las mujeres se sienten más seguras, realizadas y tienen más tiempo para disfrutar. Este comportamiento se registra en países de Sudamérica y Europa.

En Ecuador, por ejemplo, aumentó el número de nacidos vivos en mujeres de entre 40 y 49 años en los últimos seis años. En el 2010 se registraron 7 691 nacimientos, mientras que en el 2014 se contabilizaron 8 416. En el primer semestre del 2015 hubo 7 159.
En Inglaterra y Gales el número de mujeres de 40 años y mayores de esa edad que dieron a luz aumentó en un 71% entre el 2010 y 2011.

Eliana Proaño, de 50 años, forma parte de ese grupo de mujeres. Vio nacer a segunda hija cuando se acercaba a los 43 años. Ese embarazo la tomó por sorpresa, pues creía que después de los 40 años “ya no era posible concebir”, cuenta.

La realidad es que la vida reproductiva de una mujer puede empezar tan temprano como a los 12 o 13 años y terminar a los 47-48 años.

De allí la sugerencia de mantener el uso de anticonceptivos que garanticen la imposibilidad de un embarazo a edades tardías. En el 2006, por ejemplo, en India, una mujer de 70 años sorprendió al mundo con la llegada de un nuevo integrante a la familia. “No les podemos quitar ese derecho, pero sí es importante pensarlo”, sostiene Espinosa.

Sobre este tema, el médico contó que no existe una legislación a escala mundial que controle la edad de las mujeres que buscan convertirse en madres.

Otra muestra de eso sucedió en España. La noticia de que una mujer de 64 años se convirtió en mamá de gemelos saturó, en febrero pasado, las redes sociales de comentarios. Muchos usuarios desaprobaron la decisión de la madre.

Los médicos que la atendieron catalogaron el caso como “excepcional”, al ser una de las pocas mujeres que, tras superar la barrera de los 58 años, llevó su embarazo con éxito.

Los extremos, según Espinosa, también catedrático de la Facultad de Medicina de la U. Central, aumentan el riesgo de sufrir complicaciones maternas, fetales y neonatales.

También hay prejuicios. Proaño, por ejemplo, vivió el inicio del embarazo con el temor que su niña naciera con síndrome de Down o espina bífida. “Ambas enfermedades son dolorosas. Me realizaron varios exámenes para descartar, pero solo estuve tranquila cuando la vi nacer”, recuerda.

A pesar de los resultados alentadores, su embarazo fue tratado como uno de alto riesgo. Los exámenes de rigor se incrementaron, al igual que los cuidados a la madre.

Esas medidas se toman porque los embarazos partir de los 36 años aumentan el riesgo de sufrir preeclampsia, abortos espontáneos, partos prematuros, entre otros.

Los mismos riesgos corren las mujeres que se embarazan antes de los 17 años. Por esa razón los especialistas sugieren concebir en edades entre los 20-34 años o de iniciar un tratamiento de fertilidad asistida antes de los 40 años.

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