28 de junio de 2014 21:32

Ecuador sigue de cerca los cambios en el escudo protector del planeta

dIEGO PALLERO / EL COMERCIO

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Andrea Gordón y Agencias  
agordon@elcomercio.com 
(I)

Los primeros resultados de la misión Swarm confirmaron que el campo magnético de la Tierra se está debilitando.

Los datos emitidos por el grupo de tres satélites lanzados en noviembre de 2013 por la Agencia Espacial (ESA) indican que este debilitamiento es mayor en el hemisferio occidental. Aunque en otras áreas como el Índico Sur se ha producido el fenómeno contrario.

Ericson López, director del Observatorio Astronómico de Quito, indica que este fenómeno es natural y es similar al que ocurre con el Sol cada 11 años.

Cada vez que termina un ciclo solar ocurre otro fenómeno que no ha podido ser explicado por la ciencia. Se trata de la Inversión de la Polaridad del campo magnético, esto significa que los polos del Sol se invierten en cada período. “La Tierra también cumple este proceso pero tarda más tiempo”, dice López.

Las medidas registradas por Swarm desde enero de este año confirman también el desplazamiento progresivo del Polo Norte magnético hacia Siberia. Además, los expertos indican que en un plazo de entre 5 000 y 10 000 años habrá una inversión en el campo magnético, un fenómeno que se ha producido varias veces en la historia del planeta. El último cambio ocurrió hace 780 000 años.

Pero desde Ecuador también se estudia el campo magnético. En el 2012, como parte del proyecto ‘Magdas’, científicos ecuatorianos y japoneses colocaron en la localidad de Jerusalem, ubicada a 40 kilómetros de Quito, un equipo de alta sensibilidad para medir el campo magnético de la Tierra.

Se incorporó a una red de 68 magnetómetros, la mayor de este tipo, que ya recogen datos alrededor del mundo. Los datos que emite este aparato permiten analizar el comportamiento y la variación de la magnetósfera, que es el escudo protector de la Tierra.

El astrónomo ecuatoriano explica que uno de los grandes problemas con la disminución de la magnetósfera es que los asteroides golpearían a la Tierra y se destruiría la vida.

Johnny Loachamín junto con Álex Oña, ingenieros electrónicos ecuatorianos, vigilan a diario el clima espacial en un cuarto con varios monitores que procesan los datos recibidos por una antena ubicada en el exterior del Observatorio Astronómico de Quito y por los equipos instalados en la zona de Jerusalem al norte de Quito.

Loachamín indica que el monitoreo es a diario con el fin de tener datos estadísticos en grupo de la magnetósfera. La información recopilada por el equipo encargado de estudiar el campo magnético es enviada por medio de Internet a las computadoras del Observatorio en Quito y a Japón.

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