16 de agosto de 2016 00:00

Ecuador, al límite del crédito ecológico

Cada ecuatoriano demanda 2,2 hectáreas de suelos para satisfacer sus requerimientos anuales de alimentación, agua, aire limpio, etc. Foto: Archivo/EL COMERCIO

Cada ecuatoriano demanda 2,2 hectáreas de suelos para satisfacer sus requerimientos anuales de alimentación, agua, aire limpio, etc. Foto: Archivo/EL COMERCIO

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Valeria Sorgato
Redactora (I)
vsorgato@elcomercio.com

Ha pasado más de una semana (martes 9 de agosto) desde que la población mundial empezó a consumir los recursos del 2017. Para el resto del 2016, el mundo estará viviendo a crédito con los recursos de las próximas generaciones.

Cada año, la ONG Global Footprint Network calcula el día que marca el punto crítico donde la demanda por los recursos ecológicos excede lo que el planeta puede reponer anualmente.

Esta vez la fecha, llamada el Día del Sobregiro, cayó el 8 de agosto, cinco días antes que en el 2015. Este momento llega más pronto cada año. En 1970, fue el 23 de diciembre y desde entonces, no ha cesado de adelantarse.

No todo los países consumen y demandan lo mismo. Ecuador, por ejemplo, está al límite. Los datos de la organización muestran que cada ecuatoriano necesita 2,2 hectáreas para satisfacer sus demandas (huella ecológica), dato que coincide con la cantidad de recursos que en la actualidad requieren los habitantes del país.

Esto significa que, por el momento, aquí no se ha generado una deuda ecológica nacional. Sin embargo, si todo el mundo consumiera como los ecuatorianos se necesitarían 1,3 Tierras.

El informe pone énfasis en dos elementos: la biocapacidad y la huella ecológica. El primero se refiere a la tierra productiva que cubre la demanda nacional y que es capaz de reponer los recursos anualmente.

Lo segundo es un indicador del impacto ambiental generado por consumo de las personas en agua, alimento, energía, construcción y la sobreexplotación de los recursos.

Según los análisis de la organización internacional, las emisiones de CO2 es el impacto más grande del Ecuador, mientras que en los bosques hay más recursos (el Ministerio del Ambiente reportó, en 2014, 12 753,387 hectáreas de bosque nativo en el país, es decir, un 45% del territorio nacional).

“Los datos del MAE muestran una reducción de la deforestación a lo largo de los años, porque aumentaron las regulaciones, hay mayor crecimiento de la población urbana y los terrenos agrícolas son más productivos”, dijo Jorge Rivas, coordinador nacional de Programas de Bosque del Fondo Mundial para la Naturaleza. Sin embargo, advierte que si la población aumenta en las ciudades, el consumo del agua y energía incrementarán.

La riqueza a largo plazo de un país depende de sus recursos ecológicos. Si los ecuatorianos incrementan su consumo, el país caería en la lista de los países con un déficit en su capacidad biológica y se vería obligado a importar recursos, porque los propios ya no serían suficientes.

Esto es lo que ocurre en naciones como Singapur y Reino Unido, donde su huella ecológica excede en 16 000 y 1 900 % su biocapacidad, respectivamente.

Los ecosistemas del planeta se encuentran bajo presión por el crecimiento de la población. Esta presión se refleja en la falta de agua, reducción de tierras productivas, deforestación, pérdida de biodiversidad, colapso de bancos de peces y cambio climático. En la situación actual, se necesitan 1,6 mundos para satisfacer la demanda mundial.

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