Ecuador busca proteger los saberes ancestrales

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Amanda Granda.  Redactora

agranda@elcomercio.com

(F-Contenido intercultural)

A lo largo de la historia, los pueblos desde sus propias culturas y cosmovisiones han conservado, recreado, mejorado y usado la biodiversidad para satisfacer necesidades básicas como la alimentación, la vivienda, la medicina, la vida en comunidad y la ritualidad.

Dentro de esas cosmovisiones hay ‘bienes’ que se venden, otros que se donan y otros que no se dan ni se venden, sino que se guardan en la comunidad y se pasan de generación en generación. A esto se le conoce como saberes ancestrales.

Pero ¿qué pasa cuando estos conocimientos y los insumos con los que se practican se quieren comercializar?
Robar el conocimiento o la información científica que un país pudiera tener para generar un producto de uso comercial es biopiratería, indica en un comunicado el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI).

El documento agrega que utilizar especies de la biodiversidad (animales o plantas) para patentarlas posteriormente también es biopiratería. “Y Ecuador se enfrenta permanentemente a eso, a pesar de las leyes y los convenios”.

Olga Moreno, directora de la División de Patentes del Estudio Jurídico de Jarry IP, en Santiago de Chile, explicó en una entrevista con el IEPI, que una patente es un título que otorga el Estado para proteger legalmente una creación intelectual en particular o una invención. “La licencia va acompañada de una estrategia comercial, para explotar apropiadamente la invención, ya sea por vías propias, licenciando o vendiendo”.

Frente a esto, René Ramírez, titular de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), anunció -en rueda de prensa- la propuesta gubernamental de enmiendas constitucionales para la protección de saberes ancestrales y la biodiversidad del Ecuador.

La misma fue presentada a la Asamblea Nacional. El funcionario agregó que con esta propuesta las comunidades decidirán libremente “cómo disponer y beneficiarse de su conocimiento y su relación con terceros, de acuerdo al principio de equidad”.

Asimismo, se ampliará el ámbito de protección del conjunto de los conocimientos tradicionales y expresiones culturales propias de esas culturas.

Además, las enmiendas constitucionales separarán “con absoluta claridad a la biodiversidad y los conocimientos tradicionales de la propiedad intelectual y su visión mercantil, para precautelar los derechos colectivos de las comunidades y la soberanía del Estado”.

Otra de las materias que preocupa al IEPI es la relacionada a biodiversidad, ya que, por las características naturales de su territorio, Ecuador es susceptible a ser perjudicado por patentes concedidas a sustancias extraídas de plantas nativas.

El chamán Aníbal Aranzona, quien realiza temazcales con medicina, es decir, utiliza San Pedro, tabaco líquido y la ayahuasca, una planta que se localiza en Colombia, Ecuador, Perú y Brasil -y que actualmente está patentada por un estadounidenses-, indica que los investigadores extranjeros se llevan la planta, la analizan, extraen su principio activo, lo patentan y “nos venden su medicamento”.

Para evitar eso, el IEPI busca que al presentar la patente de un recurso genérico, se especifique que es de Ecuador y previamente se firme un contrato con el Ministerio del Ambiente.

En contexto
En el país no hay una legislación nacional contra la biopiratería. Actualmente se discute el Código Orgánico de Economía Social del Conocimiento, que cuidará el patrimonio intangible del Estado. La normativa será aprobada por la Asamblea Nacional.

Cronología
Agosto de 1986. La ayahuasca (Banisteriopsis caapi (Griseb.) Morton L., Malpighiaceae), una planta usada por los chamanes indígenas en las ceremonias fue patentada.

Noviembre 1986. La Oficina de Patentes y Marcas (PTO) de los EE.UU. concedió los derechos a Loren Miller, quien dijo que en Ecuador se ha registrado una especie única.

Marzo 1999. Una delegación de chamanes del Amazonas presentaron una petición en la Oficina de Patentes y Marcas de los EE.UU., para revocar la patente.

Noviembre 1999. La PTO revocó la controvertida licencia. Sin embargo, la patente fue restablecida al mismo Loren Miller, en el 2001. Esto a pesar de los reclamos indígenas.

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