31 de julio de 2015 21:26

Dispensadores de libros para los quiteños

En el dispensador de la Alianza Francesa (Eloy Alfaro y Bélgica)hay libros de escritores clásicos de la literatura ecuatoriana y universal. Foto: María Isabel Valarezo / EL COMERCIO

En el dispensador de la Alianza Francesa (Eloy Alfaro y Bélgica)hay libros de escritores clásicos de la literatura ecuatoriana y universal. Foto: María Isabel Valarezo / EL COMERCIO

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Gabriel Flores
Redactor (I)

Dora la dispensadora, ese es el nombre que Iván Égüez, escritor y director de la Campaña Nacional Eugenio Espejo por el Libro y la Lectura, le dio a la máquina que desde hace unos días ofrece libros en los pasillos de la Alianza Francesa.

El proceso para obtener un libro de esta ‘Dora’ es similar al de los dispensadores de cafés o ‘snacks’. Tiene un pequeño panel con botones para escoger el libro y una ranura que recibe billetes y monedas fraccionarias para el pago. Las personas pueden comprar el libro de su gusto y recibir su cambio, todo en menos de un minuto.

Los usuarios de esta dispensadora de libros tienen la opción de escoger entre 25 títulos de la Colección Luna de bolsillo, en la que hay autores ecuatorianos como Jorge Enrique Adoum y Joaquín Gallegos Lara y clásicos universales escritos por Franz Kafka y Fiódor Dostoyevski.

Cada título tiene 15 ejemplares renovables, de precios y formatos diferentes. Los libros que están en la dispensadora de la Alianza Francesa cuestan entre USD 1 y 3. Los suscriptores de la Campaña Nacional de Lectura Eugenio Espejo tienen un beneficio adicional.

Pueden pasar su cédula de identidad o su carné de afiliado por el panel de esta dispensadora y obtendrán sin costo el libro del mes, que en agosto es ‘Vanguardia y realismo’, del escritor ecuatoriano Alejandro Moreano.

“No se puede hacer trampa -diceÉgüez- la ‘Dora’ tiene una cámara y una pantalla en la que se pasa publicidad y noticias sobre nuevas publicaciones”.

En la última edición de la Maratón del Cuento esta dispensadora estuvo atiborrada de libros infantiles. Para Égüez estas máquinas tienen el objetivo de poner al alcance de todas las personas un libro ‘BBB’ (bueno, bonito y barato).

A mediados de agosto, se ubicará un nuevo dispensador de libros en la Universidad Católica. Égüez señala que este proyecto se encuentra en una fase de estudio de lugares en los que puede haber buena circulación de lectores. “Hasta aquí, donde menos interés ha despertado esta iniciativa ha sido en la Asamblea Nacional”.

El objetivo de los dispensadores de libros es mejorar el acceso a las obras, sobre todo, de autores ecuatorianos.

Otro de los proyectos para promover el gusto por la lectura en los quiteños es el bautizado como Andotecas, dispositivos de lectura que funcionan de forma gratuita en espacios públicos. El primero en la ciudad está en El Pobre Diablo (La Floresta).

Dentro de un pequeño librero de forma espiral hay libros que las personas se pueden llevar a su casa y luego regresarlos. Este proyecto se mueve a través del trueque.

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