3 de October de 2014 20:30

3 532 docentes universitarios se jubilarán hasta fines de este año

Estudiantes de medicina de la Universidad Central reciben clases. Ahora los médicos de los hospitales públicos también enseñan como parte de su trabajo. Foto: EL COMERCIO

Estudiantes de medicina de la Universidad Central reciben clases. Ahora los médicos de los hospitales públicos también enseñan como parte de su trabajo. Foto: EL COMERCIO

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Gabriela Quiroz. Editora (I)

Al menos seis mecanismos están en marcha para llenar las vacantes de los docentes universitarios, que se acogen a la jubilación complementaria.

La mayoría de profesores con mínimo 60 años de edad, 30 de servicio y de estos 20 en la docencia, presentó solicitudes de retiro en el 2013 y 2014.

De 35 319 maestros universitarios del país que registra la Senescyt, 2,7% se jubiló el año pasado y para este año se prevé que llegue al 10%, es decir, 3 532.

La Ley Orgánica de Educación Superior, vigente desde octubre 2010, estableció que si se jubilan hasta el 2014 recibirán esta pensión adicional.

“Soy un jubilado a la fuerza”, reconoce Marco Castro, quien cumplió 42 de sus 65 años enseñando en las aulas de Ingeniería Civil de la Escuela Politécnica Nacional (EPN) y la Universidad Central (UCE).

Un mecanismo para llenar las plazas, sobre todo, en áreas complicadas como Ingeniería, Petróleos, Geología, etc., llegó del seno del Consejo de Educación Superior (CES).

El organismo permitió contratar a jubilados, como honorarios de forma indefinida u ocasional, por cuatro años. Castro se jubiló en enero pasado y se quedó trabajando ad honórem un semestre en la EPN y ahora será honorario.

Esta opción resulta atractiva para los jubilados: la compensación por jubilación oscila entre USD 17 000 y 51 000, la pensión del IESS tiene un techo de USD 1 870 y su ingreso mensual pudiera ser de 3 000 o más.

Pero no todos los que se retiren pueden ser contratados. El reglamento de carrera y escalafón del docente establece requisitos: título de cuarto nivel, comprobado prestigio académico, 85% de puntaje en al menos una evaluación, etc.
Si solo se analiza a los maestros titulares principales que se van a jubilar, el 55% tiene apenas licenciatura, señala René Ramírez, presidente del CES.

En las universidades públicas de referencia nacional es donde más se evidencia este problema y con un agravante adicional: la edad promedio del docente es 54 años, por lo que las jubilaciones continuarán.

La EPN, con 9 000 alumnos, apuesta por un recambio generacional, que consiste en escoger a los mejores graduados de 18 carreras para formarles, como docentes investigadores.
La iniciativa, según su rector Jaime Calderón, es que aprendan inglés, sigan maestrías, acompañen a profesores de tiempo completo, como auxiliares y continúen con el PhD.

Luis Corrales, de 64 años y 38 de docencia será uno de los mentores en la Facultad de Eléctrica y Electrónica, en donde impartió dos materias creadas por él, hasta hace un mes cuando se jubiló. Este maestro con maestría y PhD en Bioingeniería preparará a los graduados para que primero ingresen a la academia Cisco, de la que es instructor certificado. En la EPN se jubilaron 200, en 2013 y lo que va del año, lo cual representa el 50% de la nómina.

La tercera opción es la contratación a través de concursos. La EPN llamó a concurso en julio pasado para llenar 148 plazas, de las cuales se logró cubrir la mitad. René Pérez, director jurídico de este centro, explica que hay casos en los que se declara desierto por falta de postulantes con maestría.

Los salarios juegan un papel importante. Con el reglamento de escalafón del docente se fijaron mínimos y máximos, para que las instituciones paguen mejor. Por ejemplo, un profesor principal antes ganaba USD 1 281 y ahora puede percibir hasta 2 967.

Una cuarta alternativa es el programa Prometeo de la Senescyt, que trae docentes extranjeros invitados por dos años inicialmente. De 861 que han venido desde el 2011, 670 están en entidades públicas.

La Universidad Central, que tiene 35 000 estudiantes y 67 carreras, también optó por las contrataciones y reajustó los salarios para atraer a más profesionales a la docencia. En los registros de la Senescyt más de 100 000 ecuatorianos tienen título de cuarto nivel.

En estos días se hará una convocatoria para vacantes de 600 cátedras. En la Central, de 1 400 profesores se fue cerca del 50%, pero al analizar por facultades hay casos como Ingeniería, en donde se jubilaron más del 80%, reconoce su vicerrector académico Nelson Rodríguez.

Para revertir esta tendencia se están aliando con centros extranjeros para que sus docentes sigan doctorados o se realicen intercambios.

Por ejemplo, 60 profesores irán a la U. de Nuevo México (EE.UU.) y se prevé que hasta fines del 2015 viajen otros 60 becados y con licencia con sueldo. A las mujeres se les dará dos salarios mínimos adicionales como incentivo. La meta: formar 400 docentes en doctorados hasta el 2019.

Rodríguez, además, cree que hace falta trabajar en maestrías, porque históricamente han sido generales y ahora la norma exige que sean del área que se dictan las cátedras.

La quinta opción es contratar a becarios Senescyt, que están obligados a regresar al país el doble de tiempo que se fueron a estudiar. De 9 700 becarios, 1 691 retornaron y según Ramírez uno de cada cinco entra a una universidad a ser docente. Un último mecanismo fue presentado por la EPN al CES y consiste en viabilizar la contratación de extranjeros por fuera del plan Prometeo, pues no hay una norma laboral específica.

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