28 de julio de 2015 20:11

Quito tiene los primeros dispensadores de comida para los perros callejeros

En la ciudad se colocaron cinco dispositivos para los canes sin hogar. El balanceado se compra gracias a las donaciones. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

En la ciudad se colocaron cinco dispositivos para los canes sin hogar. El balanceado se compra gracias a las donaciones. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

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Isabel Alarcón
Redactora (I)

Solo en Quito y los valles, más de 300 000 perros sobreviven en las calles sin agua, alimento y los cuidados necesarios para su salud. Como una forma de aliviar la situación, surgió la idea de colocar dispensadores de comida para que los animales abandonados puedan alimentarse dignamente.

Así lo cuenta Marcia Carrera, del Refugio Amigos de Isabella y quienes fueron los que empezaron con esta labor en Quito desde hace un mes. Al ver el éxito que tuvo la idea en Colombia y Uruguay, decidieron ponerla en práctica en el país.

El primer ‘comedog’ se instaló en la terminal terrestre Quitumbe, al sur de la ciudad. En este sitio existen más de 40 perros que han sido abandonados por sus dueños. Esta semana se instalarán dos dispensadores más en diferentes partes de la terminal para que todos los canes puedan alimentarse.

Del cuidado de estos ‘comedog’ se encarga Yolanda Alvarado. Ella acude todos los días, desde las 11:00, y antes de retirarse se asegura de dejar suficiente comida para que se alimenten hasta el siguiente día. Además, en las mañanas prepara en su casa una sopa que lleva a los canes para que estén cada vez “más gorditos y contentos”.

Desde hace 35 años, Alvarado se dedica a cuidar de los animales abandonados en la terminal. Al principio era la única que se encargaba de la tarea, pero cada vez más voluntarios y vecinos se han ido sumando a la causa. Por ejemplo, Paola López, al ver el trabajo que realizaba Alvarado, empezó a acudir tres veces por semana para ayudar a alimentar a las tres manadas que se han formado en este sector.

Con el aporte que depositan las personas en la parte superior de los dispensadores, compran el balanceado cada 15 días y llevan al veterinario a los animales que llegan con algún signo de enfermedad. En los barrios donde se colocan los ‘comedog’, uno de los vecinos debe ser el responsable de recibir las donaciones, comprar el balanceado y mantenerlo funcionando. Pero es labor de todos vigilar que siempre tenga suficiente comida.

En Quito se colocaron dispensadores de comida para perros callejeros.

Video: Cortesía RTS.

En la ciudad existen otros dos comedores caninos que están ubicados en el Centro Histórico y en el barrio Los Libertadores, en el sur de Quito. Los ‘comedog’ se entregaron en las zonas donde existe mayor cantidad de animales en la calle. La intención es que cada barrio de la ciudad adquiera y se haga responsable de un dispensador, explica Carrera.

Para eso están realizando adecuaciones a los nuevos ‘comedog’ para que sean más grandes y funcionales. La idea es concienciar a las personas para que se unan en favor del cuidado de quienes no tienen un propietario que les dé el amor y atención que necesitan.

En Milagro, el proyecto está aún más avanzado. Actualmente existen 12 ‘comedog’ instalados en los exteriores de casas, almacenes, parques y en la terminal terrestre de la ciudad.
Motivado por el cariño que tiene hacia los perros, Rómulo Vélez inició con el proyecto Barriguitas Llenas, el cual ha tenido gran aceptación entre sus vecinos. Junto a su familia, fabrican en promedio tres dispensadores al día y dedican entre tres y cuatro horas para la confección de cada uno.

Los comedores deben ser amplios en su interior para almacenar toda la comida. Deben contar con tres compartimientos para colocar el agua y el balanceado, y un techo para protegerlo de la lluvia y del sol, aunque recomienda colocarlos en sitios cubiertos.

Los ‘comedog’ de Vélez están fabricados con aluminio para evitar que se oxiden y son livianos para que puedan ser transportados fácilmente. Se recomienda realizar un mantenimiento cada 10 días para evitar la acumulación de bacterias. Se sugiere retirarlos durante la noche, si están en lugares públicos.

Vélez distribuye sus creaciones en Quito y Machala. Su intención es donar un comedor canino a cada ciudad, por eso está en busca de fundaciones de protección animal que quieran unirse a su proyecto.

Por otro lado, la iniciativa también ha recibido críticas ya que, para algunos, es una forma de fomentar que existan más perros en la calle. Carrera explica que los ‘comedog’ no promueven la irresponsabilidad de los propietarios. Por el contrario, la meta es aliviar las condiciones de los perros que ya se encuentran en situación de abandono.

Además es una manera de incentivar a que las personas se motiven a mantener los dispensadores llenos. Es importante recordar que el alimento es para los animales callejeros. Un problema que se ha evidenciado es que las personas acuden a los ‘comedog’, recolectan el balanceado y se lo llevan para alimentar a sus mascotas.

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