4 de mayo de 2016 00:00

Los dioses guancavilcas tienen su ruta mística

El monolito de 2,35 m de alto, y casi una tonelada de peso, fue tallado en  conglomerado de piedra marina. Fotos: Enrique Pesantes/EL COMERCIO

El monolito de 2,35 m de alto y casi una tonelada de peso fue tallado en conglomerado de piedra marina. Fotos: Enrique Pesantes/EL COMERCIO

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Elena Paucar
Redactora
epaucar@elcomercio.com
(F-Contenido Intercultural)

Cuenta la leyenda -que aún la recuerdan sus añosos habitantes-, que las lluvias abandonaron Sacachún cuando se llevaron a San Biritute. El monolito tallado en roca marina es para los sacachunes su dios de la lluvia, de la fertilidad, del amor.

Una rústica carretera conduce a esta comuna de la parroquia Simón Bolívar (Santa Elena). Esta es la puerta que se abre en el kilómetro 86 de la vía a la Costa, hacia la ruta de los dioses guancavilcas (se escribe con g, según investigaciones arqueológicas ecuatorianas, validadas por el Instituto Nacional de Patrimonio).

Ahí empieza un itinerario cultural que recorre siete comunas de Santa Elena y Guayas, donde sus pobladores hallaron enigmáticos monolitos en el cerro Las Negras.

Ese habría sido el centro ceremonial de la cultura Guancavilca, asentada en estas tierras entre 800 y 1532 d. C. A San Biritute, del latín ‘santa viriute’ -por su enorme falo tallado-, lo encontraron en ese cerro. “Mi abuelo Escolástico contaba que el pueblo armó una rueda para bajarlo, sobre caballos. Demoraron como una semana”, relata Sergio González.

El hombre de 79 años recuerda que antes tenían ganado, cultivos de todo tipo y las mujeres parían. Él tuvo ocho con Natividad Quimí. “Así era el pueblo antes de ese 30 de septiembre de 1952. Ese día llegaron unos militares en una volqueta y se lo llevaron a Guayaquil”.

Entonces las lluvias se fueron y los jóvenes también. Hoy, 30 familias -casi todas formadas por viejas parejas- viven en un terreno desértico, donde predominan los chivos. “Parece un mito -dice Arcadio Balón, el popular panadero de Sacachún-, pero cuando volvió cayeron unos aguaceros los primeros años”.

En 2011, el Municipio de Guayaquil devolvió el monolito a la comuna y una tormenta de visitas inundó, temporalmente, el parque donde San Biritute se eleva en un altar de madera.

Pero el misticismo que envuelve a estos territorios aún atrae visitas. Gilberto Lino es el presidente de la comuna y se ha aventurado a surcar Las Negras junto a grupos de arqueólogos.

“Ahí están nuestras raíces. Por eso hemos pedido que el cerro sea declarado patrimonio nacional”. El Negrito, que fue llevado a la comuna Juntas del Pacífico; y Cirilo y Cira, los padres milenarios de piedra de la comuna Julio Moreno, también fueron encontrados en Las Negras.

Félix Baquerizo no deja morir la leyenda en Julio Moreno. Su espíritu aventurero dirigió sus pasos a Las Negras. “Yo me he metido en estas montañas. He visto tantas figuras de piedra, hasta unos huesos enormes, que parecían de gigantes. Otros cuentan que han visto oro en polvo, pero no lo han podido sacar; hay algo que cuida ese cerro”.

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