31 de octubre de 2014 21:54

Homenajes comestibles para difuntos

El barmbrack es un pan relleno de pasas que se sirve en Irlanda, durante Halloween.

El barmbrack es un pan relleno de pasas que se sirve en Irlanda, durante Halloween.

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Ana C. Alvarado. Redactora (I)
espectaculos@elcomercio.com

El final de la temporada de cosecha marca el inicio de días lúgubres y fríos, en los que los espíritus regresarían a la tierra en busca de alimentos. Los celtas, hace 2 000 años, acostumbraban a dejar -antes del invierno- comida en las puertas de sus casas, para que las almas pudieran satisfacer su hambre.

“El Halloween tiene sus orígenes en Irlanda”, cuenta el irlandés Kevin Sheehy, dueño del bar-restaurante Finn McCool’s -ubicado en La Mariscal-.

Aunque ahora se relaciona este día con la festividad estadounidense, esta era una fecha para conmemorar a los muertos y ofrecerles alimentos. Los necesitados pedían ‘soul cakes’ -panecillos rellenos de especies y pasas- a cambio de un rezo o una canción por los difuntos. Esta tradición, sin bien se extendió por todo el Reino Unido y hasta la Europa continental, todavía se mantiene en Irlanda.

En la isla, se conoce a este panecillo como barmbrack. Este es parecido al pan de Pascua, ya que lleva pasas y frutos secos y la masa es dulce, similar a la de un bizcocho. Sin embargo, Sheehy dice que la diferencia está en que al barmbrack se le agrega tres objetos que augurarán el futuro de la persona que los encuentre.

Según la tradición, quien encuentre el anillo se casará pronto, si se encuentra la moneda se tendrá suerte en las finanzas y, la menos esperada, la madera, pues significa mala suerte.

Aunque ya no es tan común adicionar estas cosas, el barmbrack sigue siendo el centro de atención de la noche irlandesa de All hallows’eve o Halloween.

Como un intento de que desaparezca esta costumbre pagana, la Iglesia Católica proclamó el 1 de noviembre como el Día de todos los Santos. Sin embargo, con la llegada de los europeos a América, se encontraron con otras culturas que tenían formas particulares de recordar a sus muertos. Así, en el México precolonial, los habitantes festejaban a la muerte, conocida como Catrina.

La celebración, aunque se unificó con la fecha de la tradición católica, sigue siendo una de las más importantes para los mexicanos. Imágenes de la Virgen de Guadalupe, figuras de calaveras y cráneos, fotografías de los difuntos, flores y velas son colocadas en un altar, para honrar a la muerte. Entre las ofrendas, también se encuentra un panecillo especial.

El pan de muerto, una preparación dulce tipo bizcocho, es llamado así pues en la superficie tiene un labrado de huesos y lágrimas. La mexicana Silvia García, dueña del restaurante La Michoacana -ubicado en la calle Elialiut-, explica que el círculo en el centro del pan representa un cráneo y que las tiras de masa que salen desde él simbolizan huesos. Las lágrimas se encuentran al final de las canillas y representan el sufrimiento de quienes pierden a un ser querido.

Otro platillo tradicional durante estos días en México es el dulce de calabaza y el chocolate caliente, de acuerdo con Jacqueline Morán, agregada cultural de la Embajada de México en Ecuador. García cuenta que en cada estado hay costumbres diferentes, por ejemplo, en Michoacán -de donde es originaria-, se preparan galletas de maíz, llamadas toqueras.

La creencia de que los espíritus regresan a la tierra a saciar su hambre también es popular en los países orientales. En Japón, los budistas celebran el Festival de las linternas en agosto. En esta fecha, se preparan ofrendas especiales de alimentos para los ancestros, que son colocadas en altares en los hogares y en los templos. Un mes más tarde, en Cambodia, los budistas celebran el Pak Ben, una festividad de 14 días, en la que se despiertan al amanecer para preparar ofrendas de comida y otros regalos que son entregados a los monjes de las pagodas locales, en honor a los ancestros.

Las costumbres culinarias del Día de todos los Santos o las celebraciones dedicadas a los difuntos alrededor del mundo, usualmente se definen por las cosechas de la temporada. Así, en España, se prepara el hueso de santo. Este es un dulce de mazapán de almendra que se empezó a preparar en el siglo XVII y coin-cide con la temporada de cosecha de esta semilla oleaginosa. Los días dedicados a los difuntos también se definen por historias locales, como en China, en donde la costumbre es no encender fuego, por lo tanto se hace ofrendas de comida fría.

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