29 de octubre de 2014 22:23

Los desórdenes neurológicos pueden afectar rendimiento de los estudiantes

Si existe sospecha de que el niño o joven tiene problemas de aprendizaje es indispensable acudir a un profesional. Foto: Wikicommons

Si existe sospecha de que el niño o joven tiene problemas de aprendizaje es indispensable acudir a un profesional. Foto: Wikicommons

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Redacción Sociedad

Las malas calificaciones suelen ser un motivo de gran preocupación para los padres. Sin embargo, uno de los errores más frecuentes es generalizar y pensar que el bajo rendimiento académico está asociado únicamente al descuido o a la irresponsabilidad del estudiante.

Detrás de las bajas notas se pueden esconder una serie de ‘desórdenes neurológicos de desarrollo’, los cuales constan en la última versión del Manual de Diagnóstico de Desórdenes Mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana.

Entre los que se destacan están por ejemplo los desórdenes del aprendizaje. En este caso el desenvolvimiento académico está por debajo de las expectativas según la edad del estudiante. Además se pueden detectar problemas en la lectura, matemáticas y escritura.

Según la psicóloga Carolina Lanas, otro desorden que se puede identificar es el relacionado a la atención. Cuando el joven tiene este problema se detectan “prominentes síntomas” de inatención e hiperactividad.

Esta especialista aclara que para los padres muchas veces nos es fácil descubrir estos desórdenes, por lo que es importante mantener una comunicación permanente con los profesores y psicólogos del colegio.

En caso de que existan sospechas de que el niño o joven tiene algún problema en su aprendizaje, es indispensable acudir donde un profesional para que realice las evaluaciones y observaciones pertinentes con el fin de desarrollar una terapia adecuada.

Para Lanas, el problema es que si un desorden no es detectado a tiempo puede haber serias consecuencias, como la pérdida del año o arrastrar debilidades que pueden producir a la larga un retraso en el aprendizaje.

Recuerde que estos inconvenientes ya son identificables a partir de los cinco años, que es cuando el alumno puede dar señales de dificultad al momento de realizar los deberes, a pesar de esforzarse por hacer bien su trabajo.

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