2 de octubre de 2015 15:00

El Designer Book apuesta por la onda ‘slow fashion’

La octava edición del Designer Book tuvo como eje central la tendencia 'slow fashion', que privilegia la reutilización y prácticas amigables con el medioambiente . Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

La octava edición del Designer Book tuvo como eje central la tendencia 'slow fashion', que privilegia la reutilización y prácticas amigables con el medioambiente . Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

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Elena Paucar
Redactora (I)

Unir moda y medioambiente puede sonar extraño. Pero este movimiento cada vez gana más discípulos en el mundo. En Ecuador, esta propuesta está aterrizando de la mano de varios diseñadores, quienes dieron una muestra durante el Designer Book 2015, la noche de este jueves 1 de octubre.

Cortinas abandonadas, manteles, forros de viejos vestidos, individuales, tapetes, retazos de cintas… Estos elementos tuvieron una segunda oportunidad en las manos de la diseñadora Melissa Murtinho.

“Toda en esta pasarela es algo que ya tenía vida”. Y así fue. La brisa que corrió por los senderos de la Isla Plaza Lagos, en Samborondón, agitó los arandeles de ceñidos vestidos de alta costura, los faldones largos, transparentes; y las cintas que colgaban desde la cintura de algunos diseños.

El escenario tipo ágora, rodeado por canales de agua, se llenó de luces de colores para dar paso a varias colecciones inspiradas en la tendencia ‘slow fashion’. Esa fue la propuesta de la octava edición del Designer Book.

“Cuando empecé esta colección -recuerda Murtinho-, quería usar telas orgánicas, comprar algunos tonos y hacer diseños con llanos. Pero estudiando el concepto del ‘slow fashion’, descubrí que es reinventar, reutilizar, hacer arte con algo. Y no existe prenda o pieza más sostenibles que las que ya existen”.

Para María Susana Rivadeneira, organizadora de esta plataforma de desarrollo de la industria de moda en Ecuador, esta es una propuesta pionera del diseño responsable, de la moda sostenible.

“Las cosas que realmente nos gustan no deberían hacerse a toda prisa -dice Rivadeneira-. Es lo que defiende el movimiento ‘slow’, con una legión de seguidores en su versión gourmet. Pero el paladar no es el único que necesita parar y deleitarse con las sensaciones. Ahora la moda también quiere cumplir con este mandamiento”.

Valoración de la mano de obra artesanal, trabajo cercano entre colaboradores y diseñadores, conservación, intercambio de prendas, respeto al cuerpo y al mercado, reutilización, ética, sostenibilidad. Ese es el perfil de la ‘moda verde’.

Martalía Sanchez apuesta por esta tendencia ‘green’. La diseñadora de joyas creó la colección Eco-Chic, con elementos orgánicos y texturas que nacen de la tierra. Y el jueves hizo brillar la pasarela con su nueva propuesta ‘slow’.

Valoración de la mano de obra artesanal, trabajo cercano entre colaboradores y diseñadores, conservación, intercambio de prendas son algunas de las características del 'slow fashion'. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

Valoración de la mano de obra artesanal, trabajo cercano entre colaboradores y diseñadores, conservación, intercambio de prendas son algunas de las características del 'slow fashion'. Foto: Mario Faustos/ EL COMERCIO.

En una pasarela compartida, los diseños de la quiteña Fernanda Salgado, que mezclan tejidos y cueros trabajados por artesanos de Otavalo y Cotacachi, dieron realce a las joyas de Cristian Amador.

Hace seis años, Amador se concentra en crear prendas que no dejen una huella negativa en el medioambiente. Para lograrlo ha usado plata y oro reciclados, y bajas cantidades de químicos para su elaboración.

En cambio Mirella Caputi eligió la ruta de los materiales orgánicos. La madera, por ejemplo, se convierte en piezas únicas en sus manos, conectándose así con la naturaleza.

La invitada internacional remarcó esta etiqueta ecológica.
​Susana Colina
, diseñadora venezolana con sede en Brooklyn, Nueva York, cerró el Designer Book con su línea de tejidos orgánicos basados en el concepto ‘ready to wear’.

El algodón orgánico, cáñamo -que sirve para crear telas fuertes y resistentes-, fibra de bambú, telas generadas de residuos de la producción de alimentos -específicamente cascos de granos de soja-, y otras de pulpa de madera.

Esa es la materia prima con la que Colina crea atuendos en colores neutrales, sin estampados, pero que toman realce gracias a sus formas y volúmenes. Son trajes con toques minimalistas y modernos.

La elegancia estuvo en las pisadas cómplices de Carlos Molina. El manabita, que ha conquistado Estados Unidos con sus diseños de zapatos, fue otro de los invitados internacionales. Un look bohemio, sensual, con encajes y flecos, piso fuerte en la presentación de su propuesta.

La moda local
Rosanna Queirolo, Gustavo Moscoso, Adriana Cobo y Vanessa Graf mostraron sus diseños en la primera etapa del Designer Book 2015. Mónica Campaña abrió la pasarela, con trajes de tonos oscuros en los que prevalecieron toques en dorado.

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