7 de August de 2013 17:36

Descubra los riesgos a los que se expone al usar ropa muy ajustada

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Miércoles, 7:30 de la mañana. "La prima de una amiga" se alista para ir a trabajar. Desde la noche anterior había pensado en usar un jumpsuit (traje enterizo) negro que la hace sentir esbelta y confiada.

Todo iba bien ese día hasta que el cierre trasero de la prenda no subió con facilidad. Un par de intentos fueron suficientes para solucionar el problema. Minutos después, su madre la llamó a la mesa para desayunar y, al sentarse, sintió una opresión en el abdomen.

Mientras comía un poco de fruta, pensó en lo tortuosa que sería su jornada si decidía llevarse puesta esa prenda, una de sus favoritas, por cierto. Honesta consigo misma, se dirigió a su familiar: "No aguanto más, bájame el cierre".

A sus 27 años, ella está consciente de su cuerpo e imagen, por lo que no encuentra motivo para seguir usando piezas "embarradas". Durante su adolescencia solía hacerlo para mostrar su figura, ya que durante esa etapa, es más importante verse bien que andar cómoda.

Y es que se ha vuelto común observar en la calle a diversas personas -no sólo mujeres, sino también hombres- enfundadas en prendas de un tamaño menor en comparación con su cuerpo. "Parece tamal mal amarrado", suelen pronunciar los burlones al mirar la silueta.

Ver los "gorditos" asomarse entre el pantalón y la blusa, en el caso de las mujeres, u observar las camisas a la altura del pecho o la cintura a punto de dar el botonazo, en ellos, son señales de que muchos piensan que entre más apretaditos, lucirán más delgados y sexies.

Más allá de una cuestión estética, llevar ropa ajustada puede traer daños a la salud. De acuerdo con la Sociedad Española de Cardiología, su uso puede favorecer la aparición de problemas cardiovasculares, ya que se dificulta la circulación sanguínea; amén de las marcas que ocasiona un pantalón ceñido.

"La prima de una amiga", tiene un problema cantado con las medidas. Desde hace varios años compra talla 32 de jeans y mediana o grande de playeras, así como camisas. Si un número arriba del que suele adquirir le sienta mejor o lo hace sentir más cómoda, prefiere hacerse la promesa de bajar unos kilos para entrar sin problemas en las piezas de "su talla".

De igual manera, se niega a sacar de su clóset los pantalones y playeras que ya no le quedan -los cuales sabe que nunca volverá a usar-, los guarda con esperanza de algún día volverlos a lucir como antes.

Al llegar a casa, luego de una jornada de trabajo, lo primero que hace es desabotonárselos. Su cintura descansa, pero también su alma.

Según especialistas, una prenda de talla correcta debe permitir realizar movimientos de forma natural y hacer sentir cómoda a la persona durante su jornada. Así que si has notado recientemente que tu pantalón te deja marcas o has sentido la necesidad de aflojarte el cinturón, quizá es hora de considerar bajar un poco de peso o de cambiar algunas piezas de tu guardarropa. ¿O es usted de los que piensan que entre más apretadito, mejor?

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