7 de septiembre de 2015 00:00

Simplifique el desayuno y evítese los ‘berrinches’ de sus hijos cada mañana

Diana Garzón supervisa a su hijo Xavier Buitrón, de 10 años, en el desayuno, que incluye proteína, carbohidratos y vitaminas. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Diana Garzón supervisa a su hijo Xavier Buitrón, de 10 años, en el desayuno, que incluye proteína, carbohidratos y vitaminas. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Paola Gavilanes
pgavilanes@elcomercio.com

Una madre y su hijo ‘discuten’ cada mañana porque él no quiere desayunar. ¿Se le hace familiar esta escena? Aquello sucede, generalmente, cuando las mamás obligan a los niños a desayunar en menos de 10 minutos. Según la nutricionista María Isabel Cevallos, un niño requiere entre 10 y 15 minutos como mínimo para desayunar.

De nada sirve que la madre presione al hijo para que lo haga en menor tiempo. Él simplemente no comerá. En el mejor de los casos, tomará el jugo, y, lo que es peor, terminarán ‘enemistados’.

Ese, precisamente, es el trajín diario al que se someten, durante las mañanas, niños y padres de familia una vez iniciado el año escolar.

Diana Garzón, madre de familia, emplea 10 minutos en el desayuno de su hijo. En ese tiempo, él come una fruta, jugo, pan y huevo. Ese es el desayuno ideal para un niño que está en crecimiento, según Cevallos. La ventaja, si se le puede llamar así, es que al hijo de Diana lo recogen a las 6:10 para ir a la escuela, ubicada a 20 minutos de su domicilio.

¿Pero qué pasa con los niños que salen de su casa a partir de las 05:30 para ir a la escuela? Cevallos comenta que no hay pretexto válido para que un niño vaya a su escuela sin desayunar. A ellos se les debe ofrecer un menú más simple, pero en el que siempre estén presente la proteína, carbohidratos, vitaminas y minerales y un lácteo. Este último les aporta calcio.

Como ejemplo, la especialista cita un batido de leche con una fruta y un sánduche con queso derretido. “Simplificamos el desayuno y reducimos el tiempo de masticación”. Comer una manzana puede tomar entre cinco y ocho minutos, mientras que con el batido ese tiempo se reduce a dos.

La nutricionista recuerda a los padres que el desayuno es la comida más importante del día porque rompe con el ayuno prologando. Por lo general, los niños duermen ocho horas, tiempo en el que el organismo deja de recibir ‘combustible’ para funcionar correctamente al día siguiente.

Los niños que ayunan hasta las 10:00, hora en la que usualmente se inicia el recreo en sus escuelas, se cansan e irritan con facilidad, demoran en captar las indicaciones de la maestra y, con el tiempo, pueden sufrir de sobrepeso, obesidad, diabetes juvenil, entre otras.

La obesidad se produce porque al permanecer en ayuno durante mucho tiempo, el niño tiende a comer, sin medir las cantidades, durante el recreo o el almuerzo. Están ansiosos por devorar su lonchera.

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut-Ecu 2011-2013), Ecuador registra un 8,6% de niños menores de cinco años con exceso de peso. En las edades que van entre los 5 y 11 años, este índice se triplica, llegando al 29,9%. En el caso de los adolescentes, el porcentaje asciende hasta un 26%.
Un error de los padres de familia, cuenta la nutricionista Pamela Carranza, es creer que una lonchera reforzada puede suplir al desayuno.

“El niño necesita de esa primera energía para empezar el día”, añade Cevallos. Por esa razón, la nutricionista pide incluir carbohidratos en la dieta diaria del niño. Incluso señala a los cereales como una opción. Los también llamados hidratos de carbono son fuente de calorías con función energética. “Tratando de que sean bajos en azúcares”, subraya.

Las especialistas recomiendan, además -y como sucede en los adultos-, proveer a los niños de cinco comidas al día: desayuno, media mañana, almuerzo, media tarde y cena.

El tiempo entre las comidas fuertes no debe pasar de las cinco y seis horas. Entre lunch y lunch, en cambio, el tiempo oscila entre las dos y tres horas. Cuando los niños almuerzan pasadas las 16:00 es necesario que consuman dos refrigerios.

Al igual que en las comidas fuertes, las loncheras deben contener carbohidratos, proteínas, vitaminas y minerales, grasas e hidratación.

Un niño debe consumir entre cinco y seis vasos de agua al día. Si no le gusta esa fuente de hidratación, puede probar con bebidas saborizadas.

Opciones
Un desayuno en la Costa puede contener un batido de leche con fruta y un majado de verde con huevo frito o revuelto.

Recomendación
A la hora del desayuno prefiera alimentos que faciliten la masticación como la papaya, plátano, sandía o kiwi.

Tips
Para evitarse los apuros de la mañana, procure picar la fruta la noche anterior. Pregunte al niño qué desea comer.

Comida para el desayuno:
Lácteos - Calcio. Estos alimentos contienen grandes cantidades de calcio, necesario para los niños, sobre todo, cuando están en etapa de crecimiento. Se lo encuentra en la leche y sus derivados.

Carbohidratos - Energía. El pan, las tostadas, el cereal, el arroz y la pasta aportan calorías, es decir, energía al ser humano. Eso sí, se deben cuidar las porciones para evitar un aumento en el peso.

Frutas - Vitaminas. En el país hay variedad de frutas y vegetales que aportan minerales, vitaminas y oligoelementos indispensables para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico.

Proteína - Músculo. Los alimentos que contienen proteína estimulan el crecimiento muscular. En ese grupo están el jamón, los huevos, el pollo, pescado, la soya, el queso, atún o el camote.

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