19 de diciembre de 2014 12:05

La biblioteca del Colegio Einstein se reinventó

El atrio del patio principal es amplio y bien iluminado. Foto: Paúl Rivas/ DIARIO EL COMERCIO

El atrio del patio principal es amplio y bien iluminado. Foto: Paúl Rivas/ DIARIO EL COMERCIO

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Redacción Construir (I)
construir@elcomercio.com

En un mundo informático, con las bibliotecas tradicionales en franca retirada, es refrescante comprobar que todavía se levantan y actualizan edificaciones de esta categoría.

Es el caso de la Biblioteca Gerardo Anker, que pertenece al complejo educativo del Colegio Alberto Einstein de Quito.
Se trata de una renovación y una ampliación.

El proyecto fue del estudio L+A Arquitectos, conformado por Gabriela Anker Cárdenas, Aaron S. Leppanen, Luis Alberto Játiva y Peter C. Matthews. La construcción estuvo a cargo del Arq. René Muñoz.

El área total de la biblioteca, inaugurada a finales del 2013, es de 740 m²; 450 de ellos rehabilitados y 290 m² de ampliación.

Según Gabriela Anker, la intención del diseño arquitectónico tuvo como condicionantes transformar el lenguaje del edificio existente en un espacio moderno, que invite y motive a los estudiantes a su uso.

La biblioteca se encuentra localizada en el centro del patio central de la institución educativa, lo que la convierte en el edificio más visible y la carta de presentación del mismo.

Por esa circunstancia, continúa Anker, se privilegiaron los grandes ventanales en la fachada principal. Así, además de que se invita a su apropiación, se produce un nexo más íntimo entre el interior y la plaza.

Esta adquiere una nueva dinamia pues es apta para realizar presentaciones sociales, artísticas y culturales de los estudiantes, padres de familia y otros actores. Un amplio atrio interior de doble altura completa el vínculo.

La volumetría también colabora con esta apreciación, explica Anker, pues la geometría simula un libro abierto hacia la plazoleta. Los muros llevan escritas palabras hebreas como Alef (inicio, luz), Mem (educación), Taf (conciencia, reflexión) y Emet (verdad).

El interior no tiene divisiones. Un majestuoso mueble de recepción elaborado con tableros contrachapados es el eje de la sala-atrio principal. En un costado, un gran mural de Alberto Einstein impone el carácter estético.

Las aulas, salas de exposiciones, cuartos de lectura y de trabajo fueron diseñados a diferentes escalas; según las edades, necesidades y funciones de los estudiantes.

Así, existen salas de reuniones y lectura para grupos, para dos personas, para una. En la segunda planta hay una especie de terraza, idónea para realizar actividades grupales, como juegos y talleres.

El estudio de color, explica Anker, también se definió por esos parámetros, al igual que la iluminación artificial, que tiene diferentes fuentes: superior, lateral, indirecta...

Los materiales claros, como blancos y pasteles -que reflejan mejor la luz natural- se complementan con tonos fuertes como anaranjados, verdes, azules, morados, cuando se trata de los espacios para los más pequeñitos.

El mobiliario, que fue diseñado conjuntamente con la empresa ATU, también cumple con los requerimientos de ergonomía, calidez y funcionalidad. Como para que leer sea un verdadero placer.

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