11 de enero de 2017 00:00

Las danzas se mantienen en las comunas campesinas de Píllaro

A los monos solo se les puede encontrar en Navidad y Fin de Año.

A los monos solo se les puede encontrar en Navidad y Fin de Año. Foto: Glenda Giacometti/EL COMERCIO 

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Modesto Moreta
Coordinador 
(F-Contenido Intercultural)

El sonido del bombo, el violín, el acordeón, la flauta y el tambor ponen a mover los cuerpos de 30 jóvenes de entre 14 y 22 años. Los chicos entran en escena vistiendo trajes de color blanco y máscaras de mono confeccionadas con tela.

Sus compañeras de baile que llevan polleras o faldas acampanadas de colores, blusas bordadas con encajes dorados y sombrero de paño, son objeto de burlas y bromas. Estos son los personajes andinos del denominado los monos.

Esta danza tradicional se mantiene por más de 200 años; es parte de las coreografías que la Escuela de Danza del Municipio de Píllaro, en Tungurahua, recuperó tras varios años de investigación en la comunidad de San Andrés. Ellos bailan al ritmo de los sanjuanitos que interpretan los chaqui-músicos que recorren el campo y los sitios de visita.

Elizabeth Palacios, de 17 años, participa de la coreografía de los monos. Explica que son personajes dinámicos que muestran la espontaneidad y el carisma del pueblo a través de la danza. “Es una fiesta antigua y es parte del origen de los habitantes de San Andrés, que estamos recuperando. Los pueblos se expresan por medio de la música y la danza, lo que hacemos es expresar el sentimiento de ese pueblo”.

Tras 12 años de investigación lograron recopilar bailes ancestrales de las comunidades campesinas e indígenas de la localidad como los Danzantes y los Monos. Además, la Yumbada de San Andrés, la Diablada, los guacos y otros.

Édison Guachamín, director de la Escuela de Danza del Municipio de Píllaro, cuenta que algunas están vigentes pero otras van desapareciendo como los guacos. “La idea es recuperarlas documentadamente, con entrevistas a los taitas y mamas que hay en estos poblados que son la historia viva de las costumbres y tradiciones del pueblo”, dice Guachamín.

En el proceso participan los estudiantes quienes asisten a las festividades de cada sector para conocer los movimientos, la vestimenta y el significado con los propios actores sociales del baile. El objetivo es que no sea una copia sino que se rescate la vestimenta y los movimientos tradicionales.

Los monos salen desde el 25 de diciembre hasta fin de año. Es una fiesta en que despiden al año como si fuese un funeral. La Yumbada es otros de los bailes que practican. Esta representa al inca. La trama de la danza involucra a personajes como el yumbo que quiere cazar al wuawua yumbo y en su defensa sale la mamá yumba con lanzas de chonta.

Este tipo de bailes aún se practican en la parroquia San Andrés y aparecen en las fiestas de Corpus Cristi, también en las celebraciones de Guapante Grande y Guapante Chico. Están acompañados por los músicos con ritmos de bombos, pingullos y flautas.

Guachamín dice que la escuela de danza es un espacio donde los niños y jóvenes del cantón ocupan el tiempo libre en una actividad recreativa de investigación, conocimiento de la historia y las tradiciones que no deben perderse.

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