31 de agosto de 2015 00:00

Danza, marimba y percusión, la pasión de 150 jóvenes del conservatorio de música en Esmeraldas

Jefry Arroyo, profesor de percusión, explica que tiene alumnos desde tres años hasta 12 años de edad. Foto: Marcel Bonilla / ELCOMERCIO

Jefry Arroyo, profesor de percusión, explica que tiene alumnos desde tres años hasta 12 años de edad. Foto: Marcel Bonilla / ELCOMERCIO

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Marcel Bonilla
Redactor (I)

La revalorización de la cultura ancestral del pueblo afroesmeraldeño se desarrolla en los salones del Conservatorio Municipal de Música y Danza de Esmeraldas, ubicado en el centro de la ciudad.

Entre lunes y viernes, 150 niños de distintos lugares de la ciudad ensayan danza, marimba y percusión, en diferentes horarios. El sonido del bombo y la marimba se escuchan por los pasillos del conservatorio y se escapa hasta la calle.

Los gritos de las niñas que anuncian el cambio de ritmo durante la danza, hacen eco en las paredes del salón principal donde se cumplen los ensayos.

Son ocho maestros dedicados a enseñar desde el origen de los instrumentos autóctonos del pueblo afro (marimba, cununo, bombo, maracas, guasá), cómo tocarlos, hasta la composición de canciones y sus orígenes, que son toda una tradición en la población afroesmeraldeña.

Cada esfuerzo apunta a fortalecer la cultura ancestral, como parte del decenio del pueblo afrodescendiente que empezó en enero de 2015, hasta diciembre del 2024. Desde esa óptica se trabaja en la salvaguarda del patrimonio inmaterial con los actores de comunidades del norte de la provincia de Esmeraldas, como San Lorenzo y Eloy Alfaro.

Los ensayos del frenético baile de la Caderona son cuidadosamente repetidos por 70 niñas que aprenden a danzar. Cada movimiento de cadera y manos debe ser coordinado con estilo. De eso se encarga Luvis Mina, profesora de danza ancestral.

Canciones como Caderona, Andarele, Canoita, Fabriciano, Torbellino y Caramba, son las más ensayadas, puesto que han cautivado con su letra y baile, a cientos de personas que aprecian la música del pueblo afro.

Los ensayos del frenético baile de la Caderona son cuidadosamente repetidos por 70 niñas que aprenden a danzar. Foto: Marcel Bonilla / ELCOMERCIO

Los ensayos del frenético baile de la Caderona son cuidadosamente repetidos por 70 niñas que aprenden a danzar. Foto: Marcel Bonilla / ELCOMERCIO

Uno de ellos es Santiago Benalcázar, un ciudadano de la ciudad de Quito, radicado desde hace 10 años en Esmeraldas. “Me gustan los sonidos y la danza ancestral, porque cuentan historias, y expresan la alegría y el sufrimiento de un pueblo que permaneció esclavo por mucho tiempo”, comenta.

Los niños y jóvenes que practican danza están entre los 7 y 13 años; con ellos se prevé las primeras presentaciones en escenarios, en diciembre de este año. También se atenderán presentaciones en Alemania.

A más de la danza, los niños también se interesan por la percusión. Golpear el bombo y tocar el cununo, es una de las habilidades de Camila Urbina, de cuatro años de edad. Su madre, Jahaira Mina, la acompaña todas las tardes al conservatorio para sus clases de percusión. “No imaginé que a esta edad fuera a gustarle el manejo de instrumentos musicales a mi hija”, señala Mina.

Jefry Arroyo, profesor de percusión, explica que tiene alumnos desde tres años hasta 12 años de edad, que son llevados por sus padres para que conozcan más de los instrumentos tradicionales. En un pequeño estante de Conservatorio están los libros con la historia del pueblo afroesmeraldeño, su música y danza.

El interés de los padres por la música y danza se desarrolló con mayor fuerza desde mayo de 2015, cuando en los planteles educativos de la ciudad se empezó a preparar piezas musicales con contenido ancestral, para el desfile por la Independencia de la provincia de Esmeraldas.

La fusión de ritmos tradicionales con instrumentos de viento y cuerdas, abrió un nuevo campo para los niños y jóvenes que incursionaban en la música y la danza.

Pero no solo eso, los estudiantes ahora apuestan por aprender a tocar la marimba, instrumento musical que está en análisis para su declaración como patrimonio intangible por parte de la Unesco, en noviembre de este año, según Lary Preciado, encargado de ese proceso en la provincia de Esmeraldas.

David Calle, director del Conservatorio de Música y Danza de Esmeraldas, dice que están buscando la creación de un bachillerato artístico complementario para atender la demanda de niños y jóvenes, que pueden obtener un título en lo que les agrada.

Por ahora se enseña piano, guitarra, canto, percusión ancestral y marimba. En octubre de 2015 se implementarán las cátedras de trompetas, trombón, saxofón y clarinete.

Todos los cursos son gratuitos, con lo que se quiere dar alternativas a los niños y jóvenes, para que desarrollen su talento musical y conserven el

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