5 de May de 2010 00:00

El daño es severo en el golfo de México

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Redacción Sociedad

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El aceite o la mancha negra se adhiere al cuerpo de las aves y estas ya no pueden volar. Pero lo más grave ocurre cuando los químicos tóxicos, que contiene el petróleo, entran al organismo de las especies, estas sufren severas alteraciones, incluso hasta se mueren.

Esos y otros daños sufrirán las especies que reciban el impacto causado por el derrame de más de 5 000 barriles diarios que ocurren en el golfo de México, desde el pasado 22 de abril. Así lo considera Santiago Ron, director del Museo de Zoología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).El experto ecuatoriano asegura que una hembra de mamífero, por ejemplo, que está embarazada puede sufrir un aborto. Pero las consecuencias son más graves, ya que a largo plazo hasta pueden sufrir cáncer mutaciones. “La mayoría de efectos no son visibles ni inmediatos, ya que son resultado de una exposición crónica a este tipo de contaminación. Esto demorará varios meses”.

Ron se basa en los diferentes estudios hechos en las zonas de derrames o donde se han vertido las aguas de formación (subterráneas) en la Amazonía. “Los químicos que contiene el petróleo pueden inducir mutaciones en las células y se produce cáncer”.

El impacto puede ocurrir cuando, en este caso, los animales marinos consuman algas y otros alimentos contaminados con crudo. También cuando las sustancias penetren en sus cuerpos por las vías respiratorias y, en los peces, a través de los bronquios.

Pero el daño se extenderá hacia toda la cadena trófica (alimenticia). Incluso será mayor en las especies predadoras (delfines, tiburones y ballenas, que se alimentan de otros peces), ya que en estas las sustancias tóxicas tienden a acumularse. Esto, a su vez, les vuelve más vulnerables.

A su vez, Gunther Reck, director del Instituto de Ecología Aplicada de la Universidad San Francisco de Quito, agrega que, si bien los peces y otras especies marinas podrán huir al detectar la contaminación, las aves no tienen esa posibilidad. De allí que estas se encuentran entre las más sensibles a sufrir los impactos.

Ron considera que “es irrisorio pensar que se podrá contener la cantidad de crudo que se está derramando. Es como querer vaciar una bañera utilizando una esponja de baño”. Agregó que “igual ocurre con los derrames en la Amazonía. Allí se hace esfuerzo para contener los derrames. Pero las cantidades vertidas son enormes y resulta imposible una remediación completa”.

Reck y Ron coinciden en que si algo parecido ocurriese en la Costa ecuatoriana o en la región de Galápagos resultaría catastrófico. “Si en EE.UU., pese a que se movilizó incluso el presidente Barack Obama y toda una contingencia, resulta complicado controlar el problema, peor acá que nadie está preparado para afrontar eso”.

Los expertos insisten que la magnitud del impacto dependerá del tiempo y la cantidad de crudo que se derrame.

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