Los últimos rebeldes sin causa quiteños

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Ivonne Guzmán. Editora cultura@elcomercio.com

Hay personas sin las cuales una ciudad no se puede comprender. Es el caso de Quito, el pintor Miguel Varea y el periodista y escritor Francisco 'Pájaro' Febres Cordero. Una feliz casualidad -detonada por una entrevista hecha por Febres Cordero al pintor, para la revista Diners- los juntó a los tres en 'Miguel Varea. Pluma y murmullos', un libro que ha saltado a las listas locales de los más vendidos (en apenas un mes) y cuya segunda edición ya se hornea en la imprenta.

Aunque al primer vistazo, la publicación remita a un típico libro de arte, no lo es. En formato 'libro-objeto', el 'Pájaro' ha logrado juntar las memorias de Varea, de manera fragmentada y caótica -no puede ser de otra manera-, para dar cuenta de su vida y obra. El formato 'testimonio' también ayuda a despojar de formalidad a la obra, volviéndola deliciosamente locuaz.

Pero en sus 148 páginas no solo se intercalan los testimonios de uno de los grandes de las artes plásticas contemporáneas del Ecuador con algunos de sus cuadros (alusivos a los temas de los cuales habla), sino un cierto rumor y temperatura de un Quito que va camino a la desaparición; y también la mirada personal del 'Pájaro', que ha puesto el acento en temas como la adicción, la familia, la locura, la creación... Es imposible acercarse a 'Pluma y murmullos' y no relacionarlo con las memorias personales del 'Pájaro' en 'Soy el que pude' (Alfaguara, 2008), que al igual que éste es un libro de honestidad electrizante, que como lector se agradece.

Por eso antes que una reseña del libro de ambos, se antojaba más interesante una conversación que permitiera entenderlos como protagonistas de una época de la ciudad de la cual sus formas de hablar y de ver el mundo resultan un certero retrato hablado. Un tufillo a años 60, en la mejor vena rebelde, es lo que emana ese retrato.

Durante un mes, en 10 o 12 sesiones, ambos compartieron además de larguísimas conversaciones, cigarrillos y café ("instantáneo nomás le daba yo", dice Varea entre sonreído y acholado). Eso sí, cada uno fumaba de su propia cajetilla porque "el Miguel -cuenta el 'Pájaro'- fuma los 'rompepechos' que yo dejé de fumar hace 50 años. Los Full para mí, a esta edad, resultan ya muy fuertes. Yo llevaba mis Marlborito".

  • Sección fumadores

Con vidas igualmente intensas e interesantes, en sus preferencias por lo que se fuman se puede leer claramente las diferencias entre ambos personajes. Varea: extremo, trágico, va hasta las últimas consecuencias; el 'Pájaro', en cambio, es más propenso a la mesura y hasta prueba con el tabaco electrónico, con el que ha vuelto a reanudar su relación hace tres meses.

Y hablando de lo que fuman, la marihuana sale a colación y las diferencias igualmente, aunque no son irreconciliables. A la pregunta de si en perspectiva entablaría de una manera más suave su relación con las drogas, Varea responde contundentemente: "No, más fuerte ahora con el apoyo de Mujica", y la carcajada es general. Recompuesto de la risotada, el 'Pájaro' recuerda que siendo joven siempre sintió miedo incluso de la marihuana, no se diga de drogas más fuertes, pero inmediatamente suelta un pensamiento en voz alta: "Me parece que la marihuana es una gran solución para la vejez: es menos dañina que el trago, es tranquilizante y tiene propiedades curativas que a esta edad necesitamos. Espero que si llego a más ser más viejo de lo que soy, la marihuana sea mi compañera".

  • Incorrectos y contreras

Taurinos e iconoclastas. Los dos adjetivos parecen haberse inventado para ellos. Los mismos dos adjetivos los convierten en parias indeseables en una sociedad devota de lo políticamente correcto. Pero eso al 'Pájaro' le importa poco o nada cuando cada sábado espera con la intensidad de la ilusión pueril que Televisión Española transmita el programa taurino 'Tendido Cero'. Y Varea parece ni haberse enterado de la prohibición de las corridas con muerte del toro en Quito, porque en su mente están lustrosos y muy vivos los recuerdos de sus épocas de banderillero y de 'cliente frecuente' -con abono y todo- a las corridas de diciembre.

Huérfanas de ideologías ­políticas, sus respectivas obras también dan cuenta de esa alergia que sienten por el poder. En palabras del 'Pájaro': "Es un malestar que nos genera cualquier gobierno y en cualquier época".

'Miguel Varea. Plumas y murmullos'

Autor:  Francisco Febres Cordero

Editorial:  Dinediciones, 2013.

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